Es científicamente demostrable, que el Cambio Climático existe, pero quiero expresar lo que siento cuando veo a esta niña, porque lo que siento es mucha pena. La utilización que están haciendo de Greta con fines lucrativos resulta deleznable y dista mucho de la defensa de causa alguna. Una niña que desde su confortable hogar y sentada en un sillón de piel de más de 6000 dólares acusa a los políticos de estar robándole su infancia, sin darse cuenta de que los artífices de sus designios son sus padres. Unos padres desaprensivos, una serie de lobistas profesionales y empresas ávidas de obtener gigantescos contratos públicos… todo ello financiado por el magnate sueco Ingmar Rentzhog.
Me gustaría saber cuánta gente conoce que tan solo siete días después de aquella primera «espontánea» huelga de Greta en Estocolmo, su madre publica un libro narrando la infancia rota de una niña con trastorno del espectro autista, que sufre depresión y bullying. Rota por una enfermedad y viralizada por unos padres ávidos de los ingresos que dejaron de percibir, ella como cantante y él como actor y productor. Todo ello de la mano de su sequito de asesores y su jefe de prensa Daniel Donner, que sorprendentemente es empleado del lobby European Climate Foundation.
Querida Greta, a ti no te está robando la infancia nadie, solo eres la frágil marioneta de unos cuantos a quienes sirves de tapadera de un suculento negocio. La infancia se le roba a los miles de niños y niñas hacinados en campamentos de refugiados; a los que el destino los hizo nacer en países tercermundistas sometidos a maltratos, violaciones y desnutrición a los que con leyes incomprensibles entregan en matrimonios forzados o simplemente abandonan por el hecho de nacer niña; a los que en pleno Siglo XXI, son víctimas de la mafias y de la esclavitud, como en la India, donde niños de 5 y 6 años, son arrancados de sus padres con falsas promesas de prosperidad y obligados a trabajar hasta la extenuación. Niños y niñas que nunca podrán disfrutar del confort de tu vida y sobre los que nunca estará el foco mediático. Ojalá algún día dejes de hablar por boca de otros de cuan perverso es el capitalismo, y el séquito que te rodea de apocalípticos e inquisidores se den cuenta de lo que están haciendo contigo.