Un verano otoñal

Antía Urgorri Serantes
Antía Urgorri EL ACUARIO

FERROL

22 ago 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Nunca había pasado tanto frío un verano. Vale que estamos en el norte. Vale que en las Rías Altas. Vale que por las noches refresca. Pero, lo siento, este verano no es pulpo como animal de compañía. He visto con mis propios ojos cómo gente salía de la playa enroscándose el plumífero. Sí, sí, como lo leen, el plumífero. Yo misma me he envuelto más de una vez en la toalla de los Minnions de mis hijos, porque el viento helador me estaba dejando inmóvil.

Ha sido tal el frío de este verano, que mirar en las previsiones meteorológicas un huevo frito y 21 grados, es sinónimo de diazo de plaza. Por no decir que del armario de la niña no han salido la mayoría de los vestidos de tirantes. Eso sí, al chubasquero no le hemos podido dar más uso.

No sé si la culpa la tiene el cambio climático o la mala suerte, pero no nos ha podido tocar un verano peor en época de pandemia, esa en la que el aire libre está tan codiciado. Sin ir más lejos, esta semana aprovechaba mi último día libre antes de volver al trabajo tomando un refresco en una terraza. A las siete y media de la tarde corría tal frío que me costaba pensar que fuese 16 de agosto y no de octubre.

¿El resultado? No ha habido cambio de armario en el cajón de los pijamas, e incluso la bata ha salido alguna que otra vez de la percha. Las mantitas y los paraguas siguen a pleno rendimiento, y ese trench o gabardina, como le quieran llamar, que me compré poco convencida a finales de mayo, pensando que apenas le daría uso, ha sido mi compañera inseparable desde que el verano es verano.

Aunque los últimos días, desde que el anticiclón se ha dignado a colocarse donde debía, el sol ha hecho algo más de presencia en esta esquinita norte de la provincia de A Coruña, desde luego mucho calor no ha hecho. Las cifras de MeteoGalicia son claras. No lo digo yo. Desde que empezó el verano, allá en el mes de junio en la estación situada en el CIS de A Cabana, en Ferrol, solo se superaron los 30 grados un único día, el 17 de julio. El resto fueron valores inferiores, algunos incluso muy inferiores.

Así que la que escribe tiene un mono de calor que no puede con él. Y una tiende a pensar que si no ha hecho calor hasta el momento, en septiembre lo tendrá que hacer, como si la meteorología entendiese de compensación entre unos meses y otros. La esperanza no se pierde. Igual antes de que acabe la estación saco el pijama de verano.