«Os parques eólicos permitíronme traballar sempre na miña comarca»

Manuel Arroyo Alves
Manuel Arroyo CEDEIRA

FERROL

Las dos instalaciones de Enel, la división de renovables de Endesa, se extienden por una superficie de 664 hectáreas. El parque de San Andrés es el más grande, con 370 hectáreas, mientras que el de A Capelada ocupa 294. Tienen una potencia instalada de 64,5 megavatios
Las dos instalaciones de Enel, la división de renovables de Endesa, se extienden por una superficie de 664 hectáreas. El parque de San Andrés es el más grande, con 370 hectáreas, mientras que el de A Capelada ocupa 294. Tienen una potencia instalada de 64,5 megavatios JOSE PARDO

Miguel Freire supervisa dos instalaciones de Endesa en el municipio cedeirés

14 nov 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Entre A Garita de Herbeira y cabo Ortegal, en plena Serra da Capelada, es donde Miguel Freire (Mañón, 1978) tiene su puesto de trabajo. Es el jefe de planta en los dos parques eólicos de la zona, que suman 150 aerogeneradores. Nos recibe en una pista forestal que conduce a la subestación, el punto de referencia de su «pintoresca» oficina. Hay un cielo despejado y una temperatura aceptable. «A maior parte dos días aquí non son así», apunta para, a renglón seguido, significar que «A Capelada é un lugar cerca do mar; hai moita néboa, vento, frío… é duro, pero gústame». Titulado en electromecánica, desarrolló toda su vida laboral en el sector eólico, «o que me permitiu traballar sempre na miña comarca». Vinculado desde el 2014 a Enel Green Power España, la división de renovables de Endesa, Freire arranca cada jornada con los trabajos planificados para ese día y repasa las principales incidencias de los parques de A Capelada y San Andrés, los primeros instalados en la zona hace ya casi 25 años.

Aunque pueda parecer un lugar solitario, «é un emprazamento que ten moita xente. Hai gandería; un sector forestal importante; xente que agora ven pola temporada de setas e cogomelos. E no vrao veñen facer sendeirismo, a entrenar os cans de caza… Pero con quen máis trato teño é cos gandeiros, porque están por aquí continuamente. Con eles a relación é moi estreita, incluso nos axudamos: se vexo algún problema nun animal chámoos, como eles tamén a min se ven algo raro polos parques».

Miguel Freire es el supervisor de la planta y vecino de la comarca de Ortegal. Natural del Concello de Mañón, toda su trayectoria profesional ha estado vinculada al sector eólico
Miguel Freire es el supervisor de la planta y vecino de la comarca de Ortegal. Natural del Concello de Mañón, toda su trayectoria profesional ha estado vinculada al sector eólico JOSE PARDO

Un día al uso, son en torno a una docena de trabajadores entre las dos superficies. «Repasamos o parque, por se hai máquinas con algunha alarma. Se está todo en marcha, nos poñemos cos traballos planificados e se hai algunha avaría é o primeiro que atendemos». Una aplicación móvil de monitoreo le facilita el trabajo desde su smartphone. El siguiente orden del día, labores administrativas, vía e-mail, y visitas de inspección de seguridad, calidad, y control de contratas a otras empresas, como desbroces, mantenimiento de palas o reparaciones de fibra. «Teño varios amigos neste sector. Se non fora por estes postos teriamos que marchar da comarca para atopar traballo», asegura.

Vacas, principalmente, y caballos, pastan en las zonas de los parques. La colaboración entre los propietarios de los animales y el personal de la planta es habitual
Vacas, principalmente, y caballos, pastan en las zonas de los parques. La colaboración entre los propietarios de los animales y el personal de la planta es habitual JOSE PARDO

Un recinto pionero en la zona inaugurado en 1997 y que cuenta con 150 molinos

 

 

El parque eólico de A Capelada se inauguró oficialmente el 16 de abril de 1997 en un acto que contó con una amplia representación institucional, política y empresarial. Y es que su puesta en funcionamiento supuso la apertura del primer parque eólico comercial de la zona, para cuya ejecución se invirtieron 2.500 millones de las extintas pesetas —unos 150 millones de euros—. Pocos meses después se activó el de San Andrés. Adivinar dónde empieza uno y acaba el otro es complicado para los profanos en la materia. Se extienden sobre una superficie total de 664 hectáreas, en las que se ubican actualmente 150 aerogeneradores que en conjunto, tienen una potencia instalada de 64,5 megavatios, esto es, 31.350 kilovatios de A Capelada y 33.000 kilovatios de San Andrés. Al primero de ellos —distribuido en las zonas de A Garita, Nebril y subestación— corresponden 95 máquinas, con una potencia de 330 kilovatios. En el de San Andrés están ubicados los otros 55 molinos, cuya potencia es casi el doble: 600 kilovatios cada uno.

Las dos instalaciones energéticas de Enel evacúan a la subestación donde los operarios tienen, asimismo, su base de operaciones. Desde allí, la energía se conduce a la subestación de Mera (Ortigueira), operada por Naturgy, para entrar ya en el sistema energético nacional.

Los ayuntamientos sobre los que se asientan —en este caso Cedeira— reciben una cantidad anual por el uso de esos terrenos para la generación eólica.

Madrid y Santiago

Los técnicos del parque pueden monitorear la actividad y trabajar en remoto. No obstante, el centro de control para la división de estas renovables está ubicado en Madrid. Las medidas derivadas de la pandemia del covid-19 motivaron que la empresa habilitase un espejo para sus unidades operativas en otros emplazamientos, y en el caso del eólico se ubicó en Santiago.

Los técnicos pueden determinar desde sus dispositivos el estado de las máquinas y resolver incidencias antes de desplazarse a la ubicación del molino
Los técnicos pueden determinar desde sus dispositivos el estado de las máquinas y resolver incidencias antes de desplazarse a la ubicación del molino JOSE PARDO

Energía económica

La energía eólica, como una de las fuentes más limpias y baratas, suele ser la primera en adjudicarse en el mercado diario de abastecimiento. Lo que se busca es que llegue al consumidor la energía más económica. Por eso, los aerogeneradores, salvo causas excepcionales, no se detienen. Funcionan con una veleta que marca la dirección del viento, y así orienta la nasel (góndola) de la máquina para producir en esa dirección.