La Armada intervino en más de un centenar de localizaciones de la provincia por el covid
FERROL
Las unidades mantienen el aporte de efectivos a los operativos
27 dic 2021 . Actualizado a las 05:00 h.La misión Baluarte y su antecesora, la Balmis, desplegaron en pueblos y ciudades a las Fuerzas Armadas como no se había visto antes en tiempos de paz. La pandemia del covid-19 movilizó a nivel nacional a miles de efectivos, coordinados por el Mando de Operaciones, para unas tareas que, en el caso de la provincia de A Coruña, recayeron especialmente en unidades de la Armada. En números, desde el 28 de septiembre del 2020, un total de 361 militares de la Marina han participado directamente en la misión Baluarte en Galicia, encuadrados en las secciones de vigilancia epidemiológica, mientras que en la Balmis fueron movilizados un total de 722 efectivos, según los datos oficiales.
Todas las unidades, tanto navales como en tierra, aportaron miembros de sus dotaciones para labores de rastreo, ya fueran de la escuela Naval Militar; de los centros formativos de la Armada en Ferrol (escuela de especialidades Antonio de Escaño y escuela de especialidades de la Estación Naval de A Graña); del Organismo de Apoyo al Personal; de las residencias militares, de los buques de aprovisionamiento, fragatas, patrulleros y sus mandos orgánicos, del Arsenal o del Tercio Norte de Infantería de Marina.
Pero no son solo labores de rastreo las que se han llevado a cabo en los casi dos años desde el despliegue inicial, sino que se aportaron capacidades logísticas con camiones y personal para acometer tareas de desinfección y alojamientos de campaña, además de aportaciones sanitarias como las vacunaciones de 28 atletas olímpicos y 18 paralímpicos de los participantes en los Juegos de Tokio 2021.
Coordinación
Las actuaciones en la operación Balmis —durante la fase inicial de la pandemia y las medidas más restrictivas— se llevaron a cabo en 131 localizaciones de la provincia —entre los diferentes, barrios, ciudades y municipios— en las que se realizaron patrullas a pie de calle, 23 desinfecciones en mobiliario urbano y comedores sociales o apoyo con ambulancia asistencial para los infectados. Con ese propósito se creó una célula de coordinación y enlace entre las autoridades civiles y el mando militar y otra para mando y control del operativo en sí. De hecho, fuentes consultadas en el seno de la Armada indicaron que la misión ha sido organizada «para que sea duradera en el tiempo y compatible con el resto de capacidades navales ofrecidas en el marco de la Seguridad y Defensa».
«Deseamos que la gente vea con normalidad nuestra presencia»
El sargento primero de Infantería de Marina Juan Pablo Diéguez (A Coruña, 1980) fue uno de los militares que desde el 20 de marzo del 2020, con el estallido de la crisis sanitaria, estuvo en primera línea frente al covid. Echa la vista atrás y así condensa su labor.
—¿Cuál ha sido el papel de Infantería de Marina?
—Desde el comienzo del Estado de Alarma, el Tercio del Norte desplegó patrullas de apoyo para el cumplimiento de las medidas sanitarias. También se desplegaron efectivos para garantizar la seguridad en los procesos de desinfección de instalaciones sanitarias y residencias.
—¿Cómo se percibió su presencia en las calles?
—La ciudadanía recibía con alegría, y a la vez con sorpresa, nuestra actuación. La sensación que yo tenía era que mucha gente se sentía más segura. De hecho nos aplaudían y nos daban las gracias por nuestra labor, creo que porque algo les decía que teníamos que estar ahí. Deseamos que se vea con normalidad nuestra presencia en las calles.
—¿Hasta dónde alcanzó su ámbito de acción en la provincia?
—Dimos apoyo en las ciudades como Ferrol, Santiago o A Coruña. Además, se proporcionó ayuda a ayuntamientos más pequeños, sobre todo aquellos que no contaban con suficientes efectivos de Policía Municipal.
«Estamos siempre ahí, no solo para conflictos militares»
Tras la línea telefónica, la sargento Ana Acevedo (Huelva, 1986) es uno de los militares que se encargan de contactar con las personas expuestas al virus del covid-19. Pertenece a la dotación de la fragata Álvaro de Bazán (F-101) y lleva dos meses como rastreadora.
—¿En qué consiste su función? ¿Ha variado?
—Nos encargamos de llamar a los contactos estrechos de algún caso positivo, y controlar que no siga la propagación del virus. Mientras sea negativo hacemos su seguimiento; en el momento en que pase a ser positivo, esa ficha de datos se la damos al Sergas. Y sí, hemos sufrido algunos cambios durante la pandemia, porque hace pocos meses se redujo el personal debido al descenso de la incidencia y, en estos momentos, de nuevo hemos tenido que aumentar por la subida.
—Las personas a las que llaman ¿se sorprenden?
—Al principio, cuando empezamos, sí se sorprendían, porque no esperaban que un militar les llamara y les preguntara por su estado de salud, porque una persona cuando está enferma no recibe la llamada del médico a diario. Ahora se ha visto que estamos siempre ahí, no solo para conflictos militares o misiones internacionales.
—¿Cuántas llamadas puede hacer en un día?
—Hemos llegado a tener 10.000 en estas semanas, y cada uno realiza una media de 200 o 250 al día.
Dos pelotones de rastreo llaman a diario a unas 1.300 personas expuestas al virus
Actualmente la Armada tiene a disposición del rastreo covid, diariamente y en permanencia, una sección de vigilancia epidemiológica compuesta por 24 rastreadores, incluyendo los oficiales al mando y enfermeros. Según indicaron fuentes oficiales de la Armada, esos efectivos se podrían reforzar hasta 44 en los casos de repunte de la pandemia, como ocurre en la actualidad debido al crecimiento exponencial de infecciones en la sexta ola.
La sección se compone de dos pelotones, alternando el rastreo una semana cada pelotón, a turnos durante un período aproximado de dos meses, tras los cuales una nueva sección releva a los que estaban anteriormente.
Todos los rastreadores militares reciben una formación previa para efectuar sus cometidos. Se lleva a cabo a través del Campus Virtual de la Defensa, además de recibir conferencias de actualización complementarias en el ámbito de la Armada.
Registro de llamadas
Hasta el 1 de diciembre, los rastreadores del departamento castrense efectuaron 550.000 llamadas de seguimiento de contactos estrechos de pacientes covid. O lo que es lo mismo, casi 1.300 llamadas diarias de media. Los contactos telefónicos, subrayan las fuentes consultadas, se realizan todos los días en un horario continuado desde las nueve de la mañana hasta las diez de la noche, o hasta completar la bolsa de llamadas asignadas diariamente a los rastreadores militares por parte del centro de seguimiento de contactos de la Xunta de Galicia.
Nuevas instalaciones
En el Arsenal Militar de Ferrol se habilitó un local actualizado y funcional desde donde operan hasta un máximo de 20 rastreadores simultáneamente. Se distribuyen en una sala abierta con media docena de puestos, contigua a otras dependencias con cabinas individuales.