Paula Vázquez: «Lloré al dejar Caranza con mi familia en un Renault 12... y lloro cuando lo vuelvo a contar»

FERROL

La exitosa presentadora de Ferrol admite también que tener TDAH le parece un superpoder: «Puedes pensar en muchas cosas al mismo tiempo y te convierte en multitarea»
04 mar 2025 . Actualizado a las 17:07 h.Entre las estrellas más rutilantes de la televisión, brilla la siempre arrolladora Paula Vázquez (Ferrol, 1974). De niña gallega emigrante en Barcelona a su espectacular debut en Un, dos tres (1993). De referente en el feminismo a concienciar sobre la importancia de la salud mental. Triunfa ahora con Bake off: famosos al horno. Y a pesar de todos sus éxitos, sigue siendo 100 % caranceira. Luchadora como su barrio, guerrera como su ciudad.
—¿Nacer en la obrera Caranza imprime carácter?
—¡Por supuesto! En aquellos pisos de protección oficial vivíamos mis padres, mi hermano Jose y yo, las abuelas María y Josefa, mi tía Loli y mis cuatro primos (Xavi, Moncho, Miguel y Dolores). El color del bloque en el que vivías definía el equipo al que defendías, yo era de las verdes: frente a las casas de los militares, muy cerca del club de oficiales y suboficiales de la Armada. Claramente era un barrio obrero. Convivíamos payos, gitanos, marineros, peluqueras, pero sobre todo abuelas a las que les había tocado maternar a sus nietos... ya que hubo una generación de hijos que murió a causa de las drogas.
—¿Qué recuerdos tiene de su infancia en una ciudad tan luchadora como la de Ferrol?
—Desde la peluquería de mi madre (Peluquería Marisé en la calle Velázquez) fui testigo de una red social mantenida fundamentalmente por mujeres: abuelas, madres y hermanas que solidariamente se informaban de los saldos, el día a día, y algún que otro movimiento sindical. Nunca olvidaré cuando mis padres, mi hermano y yo arrancamos el Renault 12 y emigramos a Barcelona. Lloré en silencio mientras la imagen de mis abuelas se iba haciendo cada vez más pequeñita. Te lo cuento y vuelvo a llorar.
—¿Qué le diría la Paula que encadena éxitos televisivos a aquella niña caranceira?
—Que cumpliría muchos sueños, que sería presentadora como Mayra Gómez Kemp, que su trabajo la llevaría a conocer el mundo como hizo su padre como marinero, que la altura que la acomplejaba tanto sería una ventaja, que aunque los tiempos buenos pasan... los malos también.
—¿Está en su mejor etapa televisiva («Bake Off», «Benidorm Fest»)?
—Estoy viviendo un momento delicioso. No sé si es mi mejor etapa, pero sí que es una de las mejores. En otras también fui muy feliz, pero no era tan consciente como ahora.
—Tiene a niños enganchados con «Bake Off» que se declaran fans de Benita.
—Es una fantasía hecha realidad, que el entretenimiento en RTVE ayude a educar en diversidad y acerque generaciones: eso ya es un éxito.
—¿Su éxito es la naturalidad? ¿Como cuando dijo que faltó química con las presentadoras del «Benidorm Fest», Ruth Lorenzo e Inés Hernand?
—Más bien nos faltaron ensayos, química la hubo desde la primera sesión de fotos. Las admiro y quiero muchísimo, me veo reflejada en ellas. Pero es cierto que esa primera gala hubiera sido un fantástico piloto, un ensayo general grabado.
—¿Se siente mejor a los 50 años que a los 25?
—Yo no diría tanto. Me sentí fantásticamente bien con 25, pero no esperaba sentirme tan bien a los 50. No es que tenga ansias por seguir cumpliendo, pero soy consciente de que estoy en la juventud de mi vejez.
—¿Cómo le ayudó ser diagnosticada hace tres meses de TDAH?
—Ha sido algo reciente, revelador y un alivio. Había algo que siempre necesitaba explicar, pero no tenía tan claro el concepto como ahora: trastorno de déficit de atención e hiperactividad. Sigo pensando que está mal titulado. En ocasiones me parece un superpoder: puedes pensar en muchas cosas al mismo tiempo y te convierte en multitarea. Pero hay momentos en los que necesitas estar concentrada. En este caso me ha ayudado tener un diagnóstico.
—¿No le dicen que ayudó a mucha gente cuando contó cómo vivió su depresión?
—Sí que me lo dicen. Y desde que empecé a contarlo hace ahora más de 15 años he visto cómo ha dejado de ser un tabú. Me alegra en lo que pueda haber colaborado. De aquella depresión hace ya más de 18 años, me gustaría transmitirle a las personas que la están pasando que de verdad hay un premio al final. Hay que saber pedir ayuda. Con la fortaleza con la que sales a flote te conviertes en alguien nuevo que disfruta más de la vida.
—¿Aún hay mucho machismo en la televisión?
—Y en la calle. El machismo es algo estructural que se enquistó durante mucho tiempo, pero por fin estamos despertando. Desde que yo empecé ha sido muy relevante el aumento de la participación de las mujeres delante y detrás de las cámaras. Pero nos falta mucho por conquistar.
—¿Qué es Valdoviño para usted?
—Mi infancia, mi juventud y espero que mi vejez. Mi sitio seguro. Mi lugar al que volver.
—Al viajero que llegase por primera vez a Ferrolterra, ¿qué le recomendaría?
—Que hable con la gente local porque le contará historias fabulosas. Le recomendará las mejores playas, bares y restaurantes, las mejores vistas para llevarse puestas de sol inolvidables. Y que se deje algo por ver, así tendrá una excusa para volver.
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Y para terminar...
1. ¿Qué no falta en su casa?
El silencio.
2. ¿Qué titular le gustaría ver abriendo La Voz?
Que se revierte la despoblación, que el medio ambiente sea una prioridad por encima de los intereses políticos y privados.También que se extrema la protección a los sectores tradicionales: pesca, ganadería, agricultura.
3. ¿Un día que no olvidará?
El día en el que con mi familia dejamos Caranza y emigramos a Barcelona. Lloré en silencio y ahora vuelvo a llorar.