Conversación

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro CAFÉ SOLO

FERROL

M. R.

30 mar 2025 . Actualizado a las 14:27 h.

El miércoles, mientras caía la tarde, tuve ocasión de pasar una hora de conversación muy hermosa en el Campus de Esteiro, donde participé en un coloquio sobre literatura y el arte de contar historias que acabó siendo una verdadera tertulia; cosa que, como ustedes pueden imaginar, me alegró enormemente. Una tertulia en la que hablamos, por ejemplo (permítanme que les cuente), de lo que es, y de lo que no es, una novela. Allí, en la Facultad de Humanidades, se encontraban, además de la decana, Manuela Santos, el concejal delegado de Cultura, José Antonio Ponte Far, y los escritores Guillermo Ferrández y Héctor Castro. Y se da la circunstancia de que, además, entre el público —compuesto en su totalidad por personas que, como saltaba a la vista, sabían mucho, todas ellas, de literatura—, tenía yo excelentes amigos. Unos amigos entre los que había desde un antiguo alumno del Seminario de Mondoñedo que decidió dedicar su vida a la Filosofía, hasta algunas vecinas de Escandoi que siempre me hablan de lo mucho que recuerdan a Meu Padriño Ramón, O Panadeiro (Ramón do Forno), que en un carro tirado por un caballo rubio —un percherón con las crines muy bien peinadas— llevaba, cada día, el pan por las casas. Durante el coloquio surgieron nombres como los de Luis Mateo Díez, José María Merino, Andrés Trapiello y Javier Cercas, a los que admiro tanto. Y también hablamos de esas joyas de las letras españolas que son los comentarios al Quijote escritos por Ángel Basanta.

(Fue una conversación maravillosa, extraordinaria. Quedé entusiasmado. Tanto que, al salir del Campus, no pude resistir la tentación de comprarme un helado).