Soñando torres

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro CAFÉ SOLO

FERROL

Chamorro, con el valle de Serantes al fondo.
Chamorro, con el valle de Serantes al fondo. Ramón Loureiro

05 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hoy es Domingo de Resurrección, el Domingo de Pascua, que, aunque a veces lo olvidemos, es la más grande de las fiestas del Cristianismo, porque en ella se celebra la victoria de Cristo sobre la muerte. Y yo, queridos amigos, me permito enviarles, desde aquí, mi felicitación más afectuosa a todos ustedes, al tiempo que les agradezco, de nuevo, su presencia al otro lado del papel y la tinta. Pero, dicho esto, no me resisto, tampoco, a recordar que mañana es Chamorro. Ni a dejar de decirles que Chamorro es la primera de las grandes romerías de la primavera gallega. Así que yo hoy, un año más, este domingo, que es fiesta y víspera al mismo tiempo, releeré Dafne y ensueños, de Torrente Ballester, para poder soñarle a Serantes, lugar al que tanto quiero, las Torres Mochas, situadas —no muy lejos del santuario de Nosa Señora do Nordés— frente al campo de la Feira do Dous. Y sobre todo para escucharle decir de nuevo a don Gonzalo, ahora con mis ojos —precisamente en Dafne y ensueños—, aquello de que «la imagen de la Virgen del Nordés» que «se visita en Chamorro» es «pequeñita», y «el Niño le asoma por un agujero que hacen al manto, una especie de ventanita redonda y galoneada de oro».

Me gusta subir a Chamorro todos los Lunes de Pascua. Siempre he ido, porque si alguna vez no he podido subir en persona lo he hecho con el corazón, a la par que con el pensamiento. Allí, un año sí y otro también, suelo reencontrarme con amigos que a veces no veo durante meses. Y la luz de las velas me trae el recuerdo de los que ya han marchado a vivir al otro lado del río; quizás también ellos, ahora invisibles, suban la cuesta.