A Chamorro

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro CAFÉ SOLO

FERROL

Imagen de Nosa Señora do Nordés, la Virgen de Chamorro.
Imagen de Nosa Señora do Nordés, la Virgen de Chamorro. Ramón Loureiro

06 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La cuesta de Chamorro, la cuesta ferrolana por antonomasia, ser, lo que ser dice ser, no es una. Sino que —y ya sabrán ustedes disculpar el juego de palabras— en realidad son dos. Está, por un lado, la cuesta asfaltada, la que hoy casi todo el mundo utiliza para llegar al santuario. Y está, por otro, la Costa vella, que sube directamente desde Serantellos por senderos viejos como el mundo que ascienden, entre lugares que vienen del fondo de las edades y entre arboledas, hasta la ermita. Hay quien prefiere uno y hay quien prefiere el otro. Con eso pasa, claro está, como en todo. Pero conviene recordar, y saber apreciar, el hecho de que ambos son caminos verdaderamente mágicos. Porque no solo nos llevan a Chamorro, sino que nos permiten viajar, con el corazón en la mano, a través de nosotros mismos.

Siempre he sido muy devoto de Chamorro. La imagen de Nosa Señora do Nordés, con el rostro del Niño Jesús asomándose a través de sus vestiduras, lo acerca a uno, como la poesía, al inmenso misterio que nos rodea. Me gusta contemplar, en silencio, esa imagen; como me gusta contemplar, también, la piedra en la que la leyenda dice que la Virgen se apareció en Chamorro por primera vez.

Es muy hermoso volver a Chamorro, donde uno siempre se reencuentra con gente maravillosa y donde recuerda a todas esas personas, igualmente maravillosas, que no pueden subir a Chamorro por estar lejos... o porque ya habitan la eternidad. Tengo que acordarme de comprar rosquillas. Y de las velas, claro. La luz de la cera brilla, en Chamorro, de una forma muy especial. Es Lunes de Pascua. El Lunes de Pascua de Ferrol.