Buenos vientos

Beatriz García Couce
Beatriz Couce EN LA GRADA

AS SOMOZAS

19 nov 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Ferrolterra padeció como pocas zonas del país las dramáticas consecuencias de la paralización del sector eólico en el país. Llegó a ser un puntal, contando con media docena de fábricas de componentes y una tupida red de empresas auxiliares especializadas en todo tipo de trabajos. Pero la fuerza del viento se apagó y poco a poco fueron cayendo una a una hasta dejar a la planta de Gamesa como único exponente del sector en la comarca.

Por las puertas de la factoría de la multinacional de origen vasco entraban hasta hace pocos años alrededor de 700 trabajadores. Hoy quedan menos de 200, pero la tendencia ha empezado a modificarse y los nuevos pedidos harán necesaria la contratación de al menos otros 75 empleados más durante el próximo año.

Evidentemente, las cifras de ocupación distan mucho de las que llegó a generar y las empresas del sector continúan hablando de una crisis que aún no son capaces de sacudirse, pero las fases de destrucción, primero, y estabilización, después, parecen haber dejado paso a un cambio de tendencia.

A unos kilómetros de la planta de As Somozas, en el astillero de Fene, otros aires, el de la eólica marina, han devuelto la actividad a los talleres y también se trabaja con la perspectiva de que entren nuevos encargos para consolidar la diversificación de Navantia en este mercado. Tampoco son suficientes en material de empleo, pero es innegable que la apuesta por este mercado comienza a dar sus frutos. Ferrolterra tiene la capacidad y la capacitación para volver a pintar en el eólico. No debe salirse de esta senda.