Belenes

Antía Urgorri Serantes
Antía Urgorri EL ACUARIO

FERROL CIUDAD

Hay olores asociados a recuerdos, que nunca se marchan. Aunque pasen años y no pienses en ellos. De repente, un día, cuando menos te lo esperas, ese olor regresa, embriagador, y te traslada a aquel lugar y a aquel justo momento, como si lo viviésemos de nuevo. Muchos de los que lean este artículo, sabrán de qué hablo. Y seguro que ellos han sentido lo mismo cada vez que el cálido olor a incienso les teletransporta al belén de la Orden Tercera de Ferrol, al nacimiento de Alfredo Martín.

¿Acaso existen Navidades sin escuchar al paje decir aquello de: «Veaaaaaaaan como la mujer lavaaaaaaa la ropa en el ríooooo» y «observeeeen como el hombre coge aguaaaaa del poooozo»? ¿Acaso existen Navidades sin disfrutar de la magia que se forma tras esa cortina negra? ¿Sin observar la cara estupefacta de los niños cuando se hace de noche y las estrellas iluminan el belén de la Orden Tercera? Creo que no.

Y junto a la obra de arte de Alfredo Martín hay muchas en la comarca. Nacimientos ricos en creatividad y en ingenio, que merecen ser visitados en esta época del año, y no solo por los más pequeños, sino por toda la familia. Los hay mecánicos, automáticos, de barro o de madera. Pequeños pero también de los más grandes de Galicia. De particulares, asociaciones e instituciones sociales y religiosas. Recientes y auténticas antigüedades. Belenes que se encargan de intensificar el espíritu navideño y de llenar de magia los últimos días del año.