La Feria de Muestras llegó a llamarse Internacional y del Noroeste, pero pasó el tiempo de aquellos momentos espléndidos en los que se celebraron certámenes importantes sobre la construcción naval, la alimentación de los ejércitos (Nutrifas), la empresa, el automóvil, la moda, el vino, Equiocio y un larguísimo etcétera. Actividades todas ellas que trajeron a la ciudad a ministros, presidentes de la Xunta, autoridades y a muchísimos burgueses de la categoría proletaria.
De un tiempo a esta parte Punta Arnela, que dio cobijo al recinto ferial más importante de Galicia, comenzó a languidecer, y unas instalaciones que prometían crear una nueva ciudad comercial, a pesar de tener importantes ayudas, se fueron deteriorando y entraron en el archivo en el que están el Sánchez Aguilera, la Comandancia, Aduanas, Hacienda y numerosos cuartelillos por la costa, todos pertenecientes al patrimonio del Estado.
Una de las preocupaciones de la sociedad ferrolana es encontrar fórmulas para que esta ciudad pueda incorporarse al crecimiento que genere empleo y bienestar, para que Ferrol no pierda su razón de ser. Pero el gran legado material de su existencia también está en crisis, y en este sentido resulta ilustrativo que en los Presupuestos Generales del Estado y de la Autonomía no se recogen incentivos para atender las fases expansivas de la ciudad. La situación en que se encuentran las instalaciones reseñadas, especialmente la Feria de Muestras, viene a confirmar que nuestros políticos son unos patricios de peso discreto, y así estamos en este sueño longevo del que no despertamos a la hora de elegir a los mejores.
Se habla con mucha frecuencia desde el mundo político de que es la hora de la responsabilidad y el patriotismo. Y si es así, ¿por qué Ferrol no está en ese mapa? Pues a juzgar por la tajada que nos corresponde contribuyendo como a los demás españolas es deprimente. Y lo peor es que se nos pone cara de acelga cuando se promete el tren a Caneliñas para 2020, o la recuperación de la normalidad de la carretera de As Pías sin fecha. Lo que viene a decir mucho del caso que nos hace la debilidad política y la racionalidad intelectual y moral de este país, gobernado por gentes que ensalzamos y jaleamos en campaña electoral y luego, el resto de los años, no tenemos otro remedio que criticarles por que no encontramos consuelo a las promesas sentimentalizadas, para las conciencias de los que creen en los Reyes Magos, a la espera de repartir regalías.