Mujeres con muchas agallas en Mañón: «Combatimos la soledad y el aislamiento social. Hay viudas que no salían a nada y ahora se apuntan a todo»

ANA F. CUBA MAÑÓN / LA VOZ

MAÑÓN

De izquierda a derecha, Teresa Murias, tesorera; las hermanas Pilar y Charo López, vocales; Marta Soto, presidenta; y Ana Belén Bellas, vicepresidenta, vendiendo postres en la Festa do Marisco de O Barqueiro. Falta en la foto Lorena Martínez, secretaria
De izquierda a derecha, Teresa Murias, tesorera; las hermanas Pilar y Charo López, vocales; Marta Soto, presidenta; y Ana Belén Bellas, vicepresidenta, vendiendo postres en la Festa do Marisco de O Barqueiro. Falta en la foto Lorena Martínez, secretaria CEDIDA

Seis vecinas crearon hace poco más de un año el colectivo Agallas, que promueve actividades en función de la demanda vecinal y cuenta ya con 250 socios, casi el 20 % de la población del municipio

14 ene 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Un día, en el café, Marta Soto y sus compañeras (casi todas parientes), cansadas de quejarse de que «no hay nada que hacer en el pueblo [O Barqueiro]», decidieron tomar la iniciativa y crear una asociación de mujeres. «Allí mismo nos repartimos los cargos entre las seis», cuenta Marta, la presidenta, entre risas. Tras un año de «papeleo» se creó el colectivo Agallas, como lo bautizó Ana Belén Bellas, vicepresidenta. Qué mejor para definir el coraje de estas seis vecinas del municipio de Mañón, de treinta y tantos a cincuenta y pocos años.

El colectivo cumplió un año en octubre y ya suma 250 socios (casi tantos hombres como mujeres, algo que, de partida, les sorprendió), lo que equivale a cerca del 20 % de la población del concello. La mayoría son de Mañón, una treintena reside en O Vicedo, hay alguno de Viveiro y varios de fuera, que veranean en la zona. Empezaron en un local cedido por el Ayuntamiento, la Obra Pía, pero los horarios no se adaptaban bien y acabaron alquilando un bajo en O Barqueiro, donde desarrollan buena parte de las actividades. «Nuestra idea es ir por todas las parroquias, pero hay mucha distancia y no siempre es posible. En Ribeiras ya hemos hecho cosas», comenta Marta.

«Lo primero que hicimos fue preguntar qué estaba pasando y qué quería la gente, sobre todo las mujeres de 40 para arriba, que son mayoría entre nuestros socios. Todos nos decían que la gente estaba en casa, que había mucho aislamiento social, y nosotras (la mayoría trabajamos en ayuda a domicilio) lo veíamos, la gente no salía a nada, a las mujeres viudas o solas les daba vergüenza ir a echar una partida o apuntarse solas a algo... yendo en grupo todo era más fácil», relata la presidenta.

A partir de ahí comenzaron a programar talleres (cortos, de tres o cuatro sesiones, para que nadie se canse) a demanda —cestería, costura, fruticultura, jabones artesanos, velas, poda, elaboración de conservas o licores, bonsáis...—; charlas sobre sanidad (podología, fisioterapia), negligencias médicas o cuestiones laborales; gimnasia en silla (para mayores) y taekuondo; excursiones (la última, ayer, a Vigo por las luces); campeonatos de tute... Han recuperado fiestas como el San Xoán, «con la hoguera y la sardiñada más grandes que hubo nunca»; han creado un grupo de teatro, que llenó en O Barqueiro y O Vicedo en su debut, con la comedia Mujeres y cosas de la vida, y ya está preparando la segunda; y quieren organizar un bingo y montar una rondalla para ir de gira con los cantos de taberna.

Marta agradece el enorme apoyo vecinal y la ayuda de empresas y profesionales, que ofrecen descuentos en varios servicios a los socios. Además de las cuotas (20 euros al año), para financiarse venden lotería, camisetas, postres caseros en la Festa do Marisco de O Barqueiro... Ideas y capacidad de trabajo les sobran, y el respaldo es grande. «Hay gente que ha llorado de emoción, viudas que no salían a nada y ahora se apuntan a todo, unas tiran de las otras, alguna persona con depresión que se metió a teatro y dejó las pastillas... Les damos la vida. Como asociación —remarca Marta— combatimos el aislamiento social y la soledad. Es muy gratificante, hay vecinas a las que antes solo saludabas y ahora hemos hecho amistad».