El humorista Luis Piedrahita llega mañana al Pazo con «Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas»
30 jun 2017 . Actualizado a las 05:00 h.«Es un monólogo de risa, de mucha risa. De hecho, se recomienda venir orinado de casa para no tener un incidente en las butacas». Luis Piedrahita (A Coruña, 1977) no esconde su intención de no dejar títere con cabeza entre el público que se acerque mañana al Pazo da Cultura de Narón para ver Las amígdalas de mis amígdalas son mis amígdalas (20.00 horas, entradas entre 15 y 21 euros).
-¿En qué consiste?
-Un monólogo de risa, de mucha risa. De hecho, se recomienda venir orinado de casa para no tener un incidente en las butacas. Dicen que la risa rejuvenece, y he visto a señores reírse tanto que, en pleno show, se volvían a meter en el útero materno. A mí me encanta. Me sonrojo como una colegiala enamorada cada vez que me preguntan. Yo creo que a usted, señora periodista, le va a gustar. Fíjese que prefiero hablar bien de usted antes que de mi propio show. Aun así, no quisiera ocultar que de este espectáculo se ha dicho ya varias veces que es una de las obras más ingeniosas, brillantes y poéticas del siglo XXI. Lo que sí me gustaría ocultar es que he sido yo el que lo ha dicho.
-Repite una vez más en el Pazo da Cultura, ¿cómo es el escenario y el público naronés?
-Siempre es un placer. El público naronés es exigente y agradecido. Eso es bueno. Es lo mejor que se puede ser, tanto en el arte como en el amor.
-Estará ahora en verano en varios escenarios de Galicia, ¿es especial hacer reír en casa?
-El público gallego siempre ayuda. En mi caso es como jugar en casa. Eso siempre suma. Para mí es muy cómodo, ten en cuenta que yo casi siempre hablo de mi infancia y mi infancia sucedió en Galicia. Trabajo muy a gusto en toda Galicia. Me lo paso muy bien.
-¿Qué proyectos le esperan este verano?
-Ahora mismo estoy terminando mi próximo libro. Puedo adelantarte el título, pero no se lo digas a nadie: Cambiando muy poco algo pasa de estar bien escrito a estar mal escroto. Sí, otra vez un título largo. Se recogerán palabras inventadas para dar nombre a conceptos y situaciones que todos reconocemos pero que no tienen un significante que les dé nombre. Llevo escribiendo este libro cinco años. Primero fue una sección en El Hormiguero, luego una sección en la radio y muy pronto será un libro. Y me gustaría preparar un espectáculo de magia en breve.