Ver el pasado

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro CAFÉ SOLO

NEDA

Ramón Loureiro

16 feb 2018 . Actualizado a las 23:28 h.

Es una buena noticia que la iglesia conventual de San Martiño do Couto, tras las obras de rehabilitación que se han llevado a cabo en el templo a lo largo de los últimos meses, vaya a reabrir sus puertas. Porque, para quien ama el arte, es difícil no emocionarse cada vez que visita ese monasterio, un auténtico testigo de la historia de Galicia cuya larga vida remite al corazón de la Edad Media. A mí, particularmente, siempre me ha conmovido esa magnífica iglesia, en cuyo interior descansa, convertido en estatua de piedra, uno de los caballeros de la familia Esquío, sin duda pariente de sangre de aquel Fernando, maravilloso poeta, que se preguntaba, cuando el corazón le dolía, «¿Que me queres, amor?». No muy lejos de O Couto, al otro lado de la ría de Ferrol, en la iglesia de San Nicolás de Neda, yace también un Esquío de piedra. Y a mí, no sé por qué, siempre me ha dado la impresión, aunque no sea capaz de explicarlo, de que esa circunstancia, misteriosamente, hermana un poco a ambos templos. Y perdonen que a uno le estén saliendo ramas constantemente, pero ahora mismo me está viniendo a la memoria el nombre de aquel Alonso Ares de Mourelle que a mediados del siglo XVI adquirió, precisamente en Neda, dos magníficas imágenes traídas por el capitán John Dutton, a bordo de su barco, desde Inglaterra: el Cristo de la Cadena, que se conserva en la iglesia de Santa María, junto a la desembocadura del río Belelle, y la llamada Nosa Señora a Inglesa, que se venera en la Capilla del Santísimo de la catedral de Mondoñedo, pero que antes estuvo en el monasterio de O Couto durante un tiempo. ¡En fin...! Sería hermoso poder ver el pasado, ¿verdad? Al menos, a mí me lo parece.