La vida con ratas en el salón y miedo a las riadas: «Son como gatos, en Neda las sufrimos y se te reviran»
NEDA
Los vecinos piden soluciones urgentes para la «selva del río Basteiro, llena de roedores y que puede agravar las inundaciones»; el Concello asegura que lo limpiará en breve
16 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Con miedo a las inundaciones y a la presencia creciente de las ratas, duermen cada noche los vecinos de Neda. El cauce del río Basteiro, el que se desbordó hace dos años derribando muros e inundando casas, se ha convertido en una selva. El Concello asegura que acaba de recibir la autorización para la limpieza por parte de Augas de Galicia, un año después de solicitarla, por lo que iniciará las obras con urgencia. Pero mientras tanto, las ratas procedentes de esta maleza entran en las viviendas, algunas han llegado a ocultarse bajo los sofás «y son como gatos, en Neda las sufrimos e incluso se te reviran». Los vecinos ya no pueden más y piden que la limpieza «sea una realidad cuanto antes».
Junto al Basteiro se reúnen Araceli Bello, Alejandro Esperante, Ernesto Romero, Luis Hernández y Jorge López. Recuerdan «aquella fatídica madrugada de noviembre, dos años después este cauce sigue sin limpiar y puede tener repercusiones graves, continúan los sacos de arena que puso el Concello». Aluden tanto a los «taponamientos que pueden originar tantas plantas, como a la fauna que sale de aquí con cada vez más ratas dentro de las casas». El Concello de Neda aclaró el jueves que la autorización para limpiar llegó tras varios requerimientos a la Xunta, ya que durante el último año «a posibilidade de actuar no treito urbano do leito fluvial quedou bloqueada». Costeará con fondos propios esta actuación, «aínda que non sexa a nosa competencia». Días antes, los vecinos (tanto a título individual como en la plataforma de afectados por las riadas) habían solicitado en el registro municipal esa limpieza urgente. La Xunta ya procedió al acondicionamiento del río Belelle, también detonante de inundaciones. Y según dijo Augas de Galicia el viernes, la administración local «non cumprimentou ata hai dez días» la información para recibir el visto bueno sobre el Basteiro.
El temor a otro aluvión de agua crece ante la invasión de plantas de gran tamaño a lo largo de casi un kilómetro de cauce: «Si hay otra riada se taponarían los puentes, se desbordaría hasta las casas y llegaría a la carretera principal donde ya no hay el muro que contenía el agua porque acabó derribado en los sucesos de 2023». Luis Hernández vive en primera persona la pesadilla de las ratas: «La última la encontré bajo un sofá, tras unos cojines donde dormía mi perra; al final entre la perra y yo atrapamos a la rata, pero es que las tengo por todos lados».
Roedores «a paladas»
Otro vecino asegura que saca ratas de su casa «a paladas, por toda esta inmundicia porque además el escombro que se dejó en el lavadero tras la última riada continúa allí». Y cada vez que se acerca un fenómeno meteorológico, «tenemos aún más miedo entre el agua y los animales de la maleza». En concreto, «las ratas son gatos, se pasean por el camino y hasta una vecina puso una rejilla alrededor de la casa porque le entraban como si fuese un pasillo».
Cuando los hechos de 2023, a Luis el agua le inundó todo: «Casa, muebles, electrodomésticos, suelos, el agua entró y salió, cruzó por encima de la piscina, era la primera vez que pasaba eso en cincuenta años». A Araceli Bello, «el agua me llegó casi a la cintura porque mi casa está rodeada por el Belelle y el Basteiro; perdimos muebles y colchones; me da pánico tanto que vuelva a pasar como las ratas, les echo a los perros para que las ahuyenten».
Mientras estos nedenses hablan, se une otra vecina para quejarse «del trato en el Concello». Los afectados aseguran que «si no se limpian ya estas zonas o las del alcantarillado tememos otro tsunami». En cuanto a los seguros tras los sucesos de 2023, «la mayoría no cobramos y tampoco hay ayudas públicas, además cuando llueve mucho seguimos haciendo rondas de vigilancia por las noches». Mientras tanto, se quejan de «que nadie quiera vivir aquí, nuestras casas pierdan valor y ya se marcharon dos familias, aunque había cierta tranquilidad tras las obras en el Belelle», concluye Jorge. El Concello insiste en que fue Augas de Galicia la que tardó un año en responder a sus peticiones para limpiar esta zona, una actuación que se hará ahora urgentemente y con fondos municipales.