Su hija Josefa, Laureano Oubiña, Sito Miñanco y todos aquellos que se beneficiaron de un permiso carcelario, envidiarán a Manuel Charlín. Cuando ellos regresaron a prisión, él se quedó disfrutando de la libertad que recuperó hace un año, cuando cumplió la última de las penas que lo mantuvo apartado de circulación durante 20 años.
Pero su situación no es precisamente la de un jubilado casi octogenario. Lejos de permanecer tranquilo cuidando las gallinas ponedoras, el patriarca está pendiente de varios asuntos que aún tiene que ajustar con la Justicia. Aunque por su edad es difícil que vuelva a prisión, podrían acarrearle alguna condena más.
El primero de ellos viene de muy atrás. Se trata de la subasta de sus bienes que desde hace un año realiza la Agencia Tributaria a raíz de la primera condena por blanqueo. En ese despojo ya perdió el pazo de Vista Real, además de otras propiedades, pero no se descarta que incluso tenga que hacer las maletas y abandonar la casa de Cálago en la que vive. La vivienda figura como posible bienes a subastar este año. Tan solo el pago de la deuda con la Agencia Tributaria lo libraría de ese mal trago.
Su segunda causa pendiente es más reciente. Poco antes de recuperar la libertad, las fuerzas del orden sorprendieron con un nuevo golpe al clan. A raíz de la subasta de unas fincas que fueron recuperadas en la puja por una de las hijas de Charlín, se puso en marcha una investigación para aclarar si fueron pagadas con dinero procedente del narcotráfico. Así nació la operación Repesca, en la que se embargaron al clan bienes por valor de 12 millones, además de otros tres en efectivo.
La última batalla judicial es mucho más sorprendente. A Charlín, en su larga vida al filo de la ley, se le acusó de todo tipo de delitos, pero todos ellos de índole económica o patrimonial. Nunca se había visto mezclado en un delito sexual. Pero el pasado 15 de octubre, sus vecinos se enteraron, estupefactos, de que se le acusaba de un presunto delito de abusos a una menor con una leve discapacidad. Charlín declaró públicamente su inocencia.