La sede diseñada por Siza nunca se levantó

La Voz

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13 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

La creación de la Fundación Granell en Santiago fue una idea de Xerardo Estévez a principios de los 90 que de forma embrionaria funcionó en el Auditorio de Galicia y, al poco, en el pazo de Bendaña. Este, tras su incorporación al Concello (que aún no es propietario del edificio), iba a albergar la Fundación Jorge Castillo, a raíz de un compromiso alcanzado por Raxoi con el artista pontevedrés.

Las negociaciones terminaron rompiéndose y el histórico inmueble le abrió sus puertas a Eugenio Granell, cuya Fundación se aposentó en 1995 con una exposición dedicada precisamente al genio surrealista. La nueva institución compaginaría su estancia en Bendaña con otros usos, y particularmente con la Oficina de la Capitalidad del 2000 que se pensaba abrir en el mismo centro. Solo que a esta se accedía por la Rúa do Vilar y a la Fundación Granell por la plaza do Toural.

Bendaña era sede provisional, ya que en la mente del gobierno compostelano estaba la construcción de un nuevo edificio en el parque de San Domingos de Bonaval. Como no, el diseño le fue encomendado a Álvaro Siza. Pero la provisionalidad se fue alargando, con sucesivas inyecciones económicas para adaptar Bendaña. En 1999 se ejecutó ya una reforma profunda con la creación de más servicios y más espacio para la incorporación del extenso patrimonio de Granell.

Era la señal de que la Fundación se había acostumbrado a su sede provisional y de que Siza debería ir pensando en abandonar también «provisionalmente» su proyecto, que suponía una inversión en torno a dos millones de euros.