La batalla que enfrenta a Mitt Romney y a Newt Gingrich por la nominación republicana ha sacado a la luz algunos asuntos que seguro que ambos hubieran preferido mantener en la trastienda. Pero los millones ocultos de Romney y las historias sentimentales de Gingrich están ya en todos los medios de comunicación.
La cadena ABC destapó que Romney y su mujer tienen una parte de su fortuna, más de 30 millones de dólares, a buen recaudo en las Islas Caimán, consideradas un paraíso fiscal. Se trata de una estratagema que se utiliza para pagar menos impuestos, tenida por injustificable en un presidente del país. Además, y junto a la información sobre esas cuentas, algunos medios publicaban que el dinero que Romney ha donado a su iglesia, la mormona, es superior a los cinco millones en los últimos años que él ha reconocido. Ese puede ser otro dato importante para los votantes de Carolina del Sur que son, en su mayoría, de estricta observancia evangélica.
Por lo que se refiere a Gingrich, también ha sido la cadena ABC la que lo ha puesto en un aprieto. Anoche esta cadena de televisión emitió una entrevista con su segunda exmujer, en la que esta contó que antes del divorcio Gingrich le propuso tener un matrimonio «abierto». Según Marianne Gingrich, su entonces marido mantenía un romance con su asistente en el Congreso, Callista, cuando le dijo que a esta no le importaba que estuviera casado e intentó seguir con las dos. Ella explicó que se negó y por eso se divorciaron. También contó que a ella le propuso matrimonio seis meses antes de divorciarse de su primera mujer.
Nadie es perfecto
Aunque es posible que estas revelaciones puedan influir en algunos de los votantes de Carolina del Sur, lo cierto es que no son datos nuevos. Era público que Gingrich había tenido una aventura con Callista antes de que esta se convirtiera en su tercera mujer mientras todavía seguía casado con Marianne. Y no solo eso. Ese romance tuvo lugar mientras Gingrich arremetía con toda su fuerza contra el presidente Clinton por el asunto Lewinsky. A todo eso parecía referirse ayer Perry cuando al dar su apoyo a Gingrich y refiriéndose a él dijo: «Nadie es perfecto».