La Xunta ya piensa en Repsol para poder sacar el gas del Gran Burato

l. c. saavedra VIGO / LA VOZ

FIRMAS

Industria esperará a los resultados de un informe que los geólogos entregarán en marzo.

24 ene 2012 . Actualizado a las 10:47 h.

La Xunta de Galicia estudia proponer a la petrolera española Repsol-YPF que se haga cargo -en la hipótesis de que pudiese ser económicamente viable- de la explotación de la zona gasista del Gran Burato, situada en el fondo marino a unos 220 kilómetros de la costa gallega. Este planteamiento, en todo caso, dependerá directamente de si los trabajos de laboratorio y cálculos de volúmenes de materia energética que está realizando el grupo de investigación coordinado por el Geoma de la Universidade de Vigo -encargado de la investigación- ofrecen como resultado final que existe un yacimiento submarino de hidratos de gas en cantidad suficiente para ser explotado por un gigante energético.

Fuentes de la Consellería de Economía e Industria dijeron ayer que la propuesta que se trasladaría a Repsol-YPF ya está, al menos, en la cabeza de los responsables del departamento. Pero no se hará oficial y efectiva, en su caso, hasta que se sepan con detalle los resultados de los trabajos por parte de los científicos. La Xunta calcula que será en marzo cuando dispondrán del informe definitivo sobre el Gran Burato. «Las cosas están avanzando mucho y no están paradas, ni muchísimo menos -afirmaron desde la Xunta-; solo estamos esperando a que el grupo de investigación disponga de sus resultados finales y creemos que estarán listos en el mes de marzo».

Hasta la fecha, aunque con ciertas variaciones y demoras derivadas de los imprevistos de toda campaña de investigación, la hoja de ruta de la Xunta se ha ido cumpliendo dentro de sus cauces iniciales. Se han hecho dos misiones de prospección (fundamentalmente con catas sónicas y barridos telemétricos), en el 2010 y el 2011. Ya en la primera se hallaron indicios de hidratos de gas en una vasta extensión submarina. En el segundo cartografiado se añadió una nueva zona de trabajo, que cubrió un total de 1.130 kilómetros cuadrados. Se confirmó la existencia de nuevas bolsas de gas confinado a bajas temperaturas.

La existencia de varios cráteres por encima del lecho marino y numerosos orificios desplegados por el suelo oceánico pusieron sobre la pista a los geólogos de que en la zona se habrían producido explosiones de gas hace millones de años, y que una parte podría haber quedado confinada en simas submarinas. La energía estaría congelada a 1.700 metros de profundidad. La entrada principal es un cráter de tres kilómetros de boca y con un fondo de 350 metros.