Ramón Vigo se enfrenta a su Waterloo particular

La Voz

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03 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Los movimientos de la oposición no han pasado desapercibidos en las últimas semanas para el alcalde de Cee, Ramón Vigo. Los ojeadores hicieron su trabajo y el regidor se daba por defenestrado esta misma semana.

A Vigo, que hace poco confesaba que se sentía desde la toma de posesión «con una espada de Damocles», no le pilla por sorpresa la situación, si bien ya se encargó de anunciar que seguirá al frente de la oposición, se presentará de nuevo, y hará aflorar en cada pleno las tensiones ideológicas que puedan surgir entre las dos formaciones ahora hermanadas.

Si la moción finalmente se materializa -los populares todavía podrían echarse atrás-, de nada le habrán servido al alcalde de Cee los casi 2.000 votos obtenidos en las pasadas municipales. Al menos no le servirían para seguir en el sillón de mando.

El regidor lleva poco más de medio año gobernando en minoría, siendo criticado constantemente por las dos formaciones de la oposición por su gestión económica del municipio. Esa gestión serviría como detonante de la moción.

Hace un año, un Ramón Vigo sumergido en el fragor de la operación Orquesta, intuía un destierro, al menos espiritual, en su particular isla de Elba. Los resultados electorales en medio de aquella tormenta fueron una muestra elocuente de la habilidad política del regidor, que logró no solo salir vivo de la quema, sino reaparecer reforzado del intuido ostracismo. Ahora se enfrenta a su Waterloo privado. Si la batalla se libra, lo más probable es que le toque un nuevo y largo destierro. No se sabe si otra vez a Elba o si será el definitivo en Santa Elena.

Sea como sea, el nuevo matrimonio que pueda surgir en Cee no lo tendrá fácil. Pactos similares, que los hubo en la Costa da Morte, fueron efímeros. PP y BNG ya se unieron hace unos años en Corcubión. Antes, también en Cee, Manuel Castro, del CDS, fue alcalde contando con el apoyo, de PP y BNG. Populares y nacionalistas flirtearon brevemente en Vimianzo tras las municipales del 2007 distanciándose después, y en Muxía el BNG llegó a gobernar con los votos de los populares. Esquerda Galega dio la alcaldía al PP en 1993 en Ponteceso