La Orquesta del Titanic conserva el mejor perfume de Serrat y Sabina, que unen sus fuerzas para sentarse a componer canciones inéditas. Se sabe que el asunto le ha costado a Sabina varios madrugones. Al margen de este esfuerzo que se antoja titánico en el de Úbeda, el tándem funciona a la perfección para que el disco resulte de lo más atractivo. Hay once canciones que, con permiso del juego de palabras, circulan a velocidad de crucero de lujo, capitaneadas por Serrat y Sabina, y en las que destaca la calidad de todas las letras del disco. En lo musical, la mano de Javier Limón se nota, pero sin estridencias. Los arreglos se alejan de lo habitual en los discos en solitario de ambos artistas, pero se mantienen las esencias, como si hubieran llegado a la conclusión de que renunciar a las mismas hubiera sido un desperdicio. Este disco huele a gira multitudinaria. Serrat y Sabina se lo pasarán en grande, disfrutando tanto de las canciones nuevas como de las viejas. Y resulta aún más gratificante que, hete aquí, se trata de un disco, es decir, que uno no se compra un disco y lo más valioso que se lleva es un libro o vaya a usted a saber qué extras no pedidos.
La Orquesta del Titanic
Sony Music.
11 canciones
Puntuación: 8/10