Cuadros de Sotomayor, fotos y trofeos de los novios y milhoja de crema a los postres
18 feb 2012 . Actualizado a las 10:53 h.La capilla del Pazo do Drozo, donde esta tarde se celebrará el enlace entre Marta Ortega y Sergio Álvarez, tiene la capacidad justa para acoger a los novios, los padrinos y el cura. Para solucionar este problema, los Ortega han construido una capilla virtual bajo el manto protector de las carpas. Los invitados estarán sentados en bancos que imitan a los de las iglesias, a lo largo del pasillo, que simula la nave principal. Ante ellos, decenas de pantallas de plasma integradas en la pared ofrecerán imágenes de la ceremonia, retransmitida mediante un sistema de cámaras robotizadas, manejadas por un realizador desde la diminuta capilla.
En lo que hará las veces de altar, a la altura a la que se ubicaría la cruz de Cristo, se realizarán proyecciones que darán un contenido muy simbólico al enlace. Está prevista la actuación de una cantante en la capilla virtual.
La ceremonia religiosa se tramitó en su día en la parroquia de San Xoan de Anceis. Pero no será el párroco quien oficie. Para poder celebrar el enlace en un pazo es preceptivo un permiso especial del Arzobispado de Santiago, con el que cuenta la familia. La falta de espacio en estas pequeñas capillas hace que se denieguen muchas autorizaciones. La solución virtual resuelve ese problema.
Tras la ceremonia religiosa, los invitados accederán a través del pazo a la carpa del banquete. Ese salón, de unos novecientos metros cuadrados y que alberga las mesas redondas de la cena, ha sido decorado con fotos de los novios y cuadros del pintor gallego Fernando Álvarez de Sotomayor. Se verán también trofeos hípicos cosechados por la pareja.
Lo más impactante es un escenario de unos diez metros de longitud con dos grandes pantallas a los lados, en el que un piano de cola, un violonchelo y guitarras eléctricas aguardan por los artistas. Hoy se espera la presencia de Carlota Casiraghi, de la Casa Real de Mónaco.
Toda la estructura de carpas ha sido recubierta por una lona que simula piedra del país, por lo que ya no queda a la vista el color blanco. Por dentro se ha fabricado un verdadero edificio, con paredes y techo, abovedado en la capilla virtual para conseguir la mejor acústica posible.