Alcaldes, funcionarios, técnicos y ediles de la oposición sorprendieron disfrazados
23 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Lo habitual es que se muestren serios y formales, pero en contadas ocasiones, como en carnaval, es posible comprobar las facetas más divertidas de algunos de los alcaldes de la Costa da Morte, que no dudan en ponerse el antifaz y la peluca y salir a la calle a compartir buen humor con sus vecinos. Ejemplo de ello son los regidores de Cabana, José Muíño, y de Vimianzo, Manuel Antelo, que, disfrazados de indio (larga melena incluida) y monje templario (o algo así) participaron activamente en los desfiles celebrados en sus localidades. Muíño, además, estuvo acompañado por gran parte del equipo del Departamento de Cultura (Silvia Losada, Martín Martínez y José María Varela), que para la ocasión se convirtieron en piratas, indios y cardenales. El que este año no se animó a ponerse el disfraz fue el alcalde de Fisterra, que siguió el famoso concurso celebrado el martes en la localidad desde la barrera, sentado junto a los ediles de la oposición, que sí se unieron a la juerga de la plaza da Constitución. José Marcote (PSOE) como bucanero, y Modesto Fraga y Germán Martínez (BNG), convertidos en demonio y juez, respectivamente.
Por su parte, el alcalde de Carballo, Evencio Ferrero, aprovechó el carnaval para cumplir la promesa que en su día, durante la celebración de la Festa do Pan, le hizo al humorista Xosé Touriñán. Este le regaló su colorida americana con la condición de que el regidor se la pusiese, se fotografiase y le enviase una imagen. Y Evencio cumplió cuando comprobó, el lunes, que algunos de los funcionarios habían acudido disfrazados al Concello. Incluso contagió a la edila Milagros Lantes, que se puso una peluca morada, lo mínimo que debería exigirse en carnaval.