Saltó de la vicepresidencia del Gobierno valenciano hasta la Delegación del Gobierno en diciembre. Paula Sánchez de León había sido el principal apoyo del expresidente Francisco Camps durante su última legislatura. Su estrecha relación les viene de fuera del mundo político, pero fue en el 2008 cuando se hizo visible con su llegada a la Consejería de Justicia. Ocupó ese cargo durante tres años. Los mismos que ha durado el proceso por la causa de los trajes de la trama Gürtel. En ese tiempo, la ahora delegada ascendió también a portavoz del Gobierno valenciano en la etapa más dura. Camps le confió esta labor y poco después la señaló como su sucesora. Y es que, tras ganar las elecciones del 2011, el expresidente la convirtió en la primera vicepresidenta única de la comunidad. Pero solo dos meses después de ganar los comicios, su mentor dimitió y ella siguió como número dos del Ejecutivo con el actual presidente, Alberto Fabra.
Su llegada a la Delegación del Gobierno se convirtió en una jugada maestra del actual jefe del Gobierno valenciano. Sacaba del Ejecutivo a la número dos de Camps y le daba una salida de renombre. Hubo quienes lo vieron como un retiro digno para una persona tan marcada por el sello Camps. Los mismos que ahora lo ven como un caramelo envenenado.