El incremento del número de aspirantes al Óscar principal, que hasta hace un par de años se limitaba a cinco y actualmente puede llegar a un máximo de diez, responde a criterios de negocio. Hollywood da café para todos (entiéndase: satisfacer a las majors) y amplia así las expectativas de rentabilidad previa en pantallas. Nueve títulos compiten hoy por el Óscar a la mejor película. Añádanse las cinco animadas y las cinco de habla no inglesa, y el abanico se amplía. Cierto, no están todas las que son, aunque las que están son notables, excepto la tramposilla Tan fuerte, tan cerca, que resta un lugar a filmes como El topo, Drive, incluso J. Edgar y alguna más. Son las reglas del juego.
Todo parece a favor de la franco-belga The Artist como Óscar al mejor filme, y de no haber aparecido este logrado homenaje al período silente, La invención de Hugo, otro acto de amor al cine, habría sido la recompensada.
La primera eligió un período tan fascinante como la transición al sonoro, mientras la segunda opta por los orígenes con Méliès, utilizando el renovado 3D de manera inteligente (y casi) brillante. No se trata de señalar a Hazanavicius (su trayectoria previa es cuestionable) sobre el gran Scorsese, pero se impondría la lógica de recompensar al director del filme ganador, por muy naíf que resulte su factura, frente al despliegue de virtuosismo visual desplegado por el autor de Uno de los nuestros y tantas obras maestras.
El Óscar también responde a razones de coyuntura y toca lo que toca. Las nueve aspirantes son notables (y en algún caso brillantes) por razones bien distintas, pero ganadora solamente habrá una. Como en tantas ocasiones, cuando los años pasen unas seguirán en la memoria del gran cine y otras caerán en el olvido. El árbol de la vida, Los descendientes e incluso War Horse y Midnight in Paris se mantendrán vigentes al igual que algunas de las ausentes de la terna finalista. Criadas y señoras quedará como ejemplo de sólida factura. Moneyball, rompiendo las reglas y Tan fuerte, tan cerca pasarán a cine del montón. Es lo que hay.