Los salones del Hotel Ensenada sirvieron el jueves de escenario para que los cuadros de Máis Galiza en Vigo intentaran por última vez un acercamiento para tratar de evitar la ruptura de la corriente. Santiago Domínguez por un lado, y la exconcejala María Méndez por otro, eran los dos exponentes más significativos del encuentro hotelero que al final no tuvo buen resultado. Los partidarios de romper con el BNG saltaron a la palestra el viernes, y los proclives a quedarse, el sábado, anticipando casi con seguridad la ruptura que el próximo fin de semana vivirá la corriente más aperturista del Bloque, que sin embargo no logró transmitir un espíritu único más que cuando muchos de sus cuadros ocuparon puestos en el bipartito de la Xunta. El fin de su poder administrativo acabó por descubrir también sus debilidades, las mismas que el jueves no propiciaron el pacto del Ensenada.