a) El hombre se encuentra en la vida como en un paraje solitario. Solo al principio, en su juventud, tiene fuerza y disposición para luchar contra el dolor generado por esa soledad. Con el paso de los años y camino de la vejez, ni ese valor lo acompaña.
Es un hombre
Es un hombre. Va solo por el campo.
Oye su corazón, cómo golpea,
y, de pronto, el hombre se detiene
y se pone a llorar sobre la tierra.
Juventud del dolor. Crece la savia
verde y amarga de la primavera.
Hacia el ocaso va. Un pájaro triste
canta entre las ramas negras.
Ya el hombre apenas llora. Se pregunta
por el sabor a muerto de su lengua.
(Antonio Gamoneda)
b) Vivir es como cruzar un desierto en soledad, camino de la muerte. La única posible esperanza de alivio en este peregrinar sin sentido es la compañía de la persona amada. Solo este acto humano puede salvarnos entre tanta ceniza.
Biografía para todos
Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
El corazón
tiene la sequedad de la piedra
y de los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.
Hay una luz remota, sin embargo,
y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no haya
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
No estoy solo.
Toco esta mano al fin que comparte mi vida
y en ella me confirmo
y tiento cuanto amo,
lo levanto hacia el cielo
y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.
Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuanto se me han tendido a modo de esperanza.
(José Ángel Valente)