23 mar 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Las cuevas de Triacastela y O Courel no son las primeras de Galicia en las que se encuentran rastros humanos de finales de la época romana o de la Edad Media. En la cueva mindoniense del Rei Cintolo y en las grutas de sierra ourensana de Enciña da Lastra se localizaron también vestigios de hogueras y fragmentos de cerámica que se han relacionado con usos agropastoriles o eremíticos. Lo mismo sucede en otras cuevas de Asturias y León. En todos estos casos se trata de ocupaciones ocasionales, de un tipo totalmente diferente de las que conocieron estas mismas cavidades en el Paleolítico, cuando sirvieron como habitación humana de forma continuada durante decenas de miles de años.