El letrado presenta el viernes su segunda novela, «El viejo notario»
16 abr 2012 . Actualizado a las 12:12 h.Una intriga sangrienta ambientada en el mundo notarial de A Coruña es la propuesta que Ignacio Bermúdez de Castro Olavide lanza en su segunda novela, El viejo notario (Huerga y Fierro Editores), que presenta este viernes en la Fundación Novacaixagalicia, a las 20 horas. Una novela negra como mandan los cánones establecidos por Dashiell Hammett y Jim Thompson, en la que los malos son buenísimos y los buenos no lo son tanto. «Es más fácil de leer que la primera, más ágil, con más acción. Y eso que confieso no ser, como lector, demasiado aficionado a este género», reconoce este abogado y ávido lector tornado, aunque le cueste admitirlo, en escritor.
-Segunda novela en dos años. Es un escritor prolífico.
-Y no será la última, se lo aseguro. Pero no soy escritor. Como mucho puede decirse que soy un lector que escribe.
-¿Por qué una de intriga?
-Supongo que es inevitable que, tras 27 años de dedicación a la abogacía, algo influya en mis ficciones. Aunque no es una novela de juicios, pero sí que es cierto que en un trabajo como este ves lo mejor y lo peor de la sociedad.
-No me diga que por su despacho han pasado elementos como los protagonistas de la novela.
-Afortunadamente no. Son personajes llevados al límite, lo que no quita que puedan haber existido en la España de unos años atrás. Gente con demasiada ambición por el dinero, el poder y el prestigio social.
-¿Se le quejarán los notarios?
-¡Espero que no! Tengo buenos amigos notarios y parto de la base de que es ficción, sin más. Para ser un malo de novela hace falta cultura, inteligencia y mucha preparación, y eso lo encontraba entre los notarios.
-Los protagonistas tienen cierta querencia por el arte que usted comparte.
-Es mi auténtica pasión. Quizá sea ese el único punto autobiográfico, ya que uno de los personajes dice tener tres mil libros de arte, que son aproximadamente los volúmenes que tengo yo.
-Aunque su biblioteca es todavía mayor.
-Sí, son algo más de 10.000 libros. Soy un lector y un comprador de libros compulsivo. No hay día que no haga mi ruta por las librerías, desgraciadamente para mi economía.
-¿Sabe lo que es un libro electrónico?
-(Ríe) ¡Claro que sí, y de hecho tengo uno! Lo he probado, pero... No sé, prefiero descaradamente el soporte del papel, en eso soy un clásico. Es algo inimitable. Aunque he de reconocer que comienzo a tener ciertos problemas de espacio...
-¿Es de los que acostumbra a prestar libros?
-No suelo dejarlos y, la verdad, reconozco haberme quedado con más de uno que me han prestado.
-¿Tiene la tercera ya escrita?
-Tengo algunos apuntes. Tendrá cierto toque existencialista, nada que ver con esta.
-¿Espera poder vivir de la literatura?
-En absoluto, aunque es lo que más me gustaría del mundo. Prefiero escribir algo que me guste aunque no venda como churros. Claro que eso solo puede afirmarlo alguien que vive de otra cosa.