España empuja fuerte en la modalidad olímpica del rugbi gracias a gallegas como Paula Medín y Vanessa Rial, clasificadas para el Mundial
07 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.El nivel alcanzado por España en el panorama del rugbi a siete (el olímpico) gracias al impulso de las jugadoras gallegas es tal que hasta la todopoderosa Inglaterra tuvo que dar un paso más hacia la profesionalización para mantener su hegemonía europea.
Lo logra, cierto, pero cada vez suda más. Hace pocos días, las jugadoras del CRAT coruñés Paula Medín (Cambre, 1984) y Vanessa Rial (Boiro, 1982) lograron ante las británicas la plata europea y una plaza para el Mundial del próximo año, en el que España dará que hablar. Moscú es el escenario en ambos casos.
Vanessa y Paula suman en su palmarés campeonatos de España, Europa y del Mundo, absolutos y universitarios, en las modalidades de seven y de XV. Pero el esfuerzo no es comparable. Pese a que la modalidad olímpica disfruta de un apoyo que podría completarse con las becas ADO en el arranque del nuevo ciclo olímpico con vistas a Río 2016, los sacrificios de las gallegas suponen una vuelta más de tuerca.
En el 2010 Paula Medín se rompió el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Seis meses de baja, intervención quirúrgica mediante. Su afán de superación la llevó de nuevo a la internacionalidad. En febrero de este año, de nuevo la misma lesión. Esta vez decidió esquivar el quirófano. Ha vuelto a su nivel. «Esto es mi sueño. No hay lesión que me pueda detener para vivirlo», espeta. Es fisioterapeuta y sus trabajos son esporádicos.
No puede ser de otro modo. Vanessa Rial lo sabe. Estudió INEF y hace unas semanas era monitora de natación. Hasta que, como a Paula, la convocaron para la larga concentración veraniega de la selección española en la residencia Blume de Madrid. «Cada vez que venimos, es empezar de nuevo con el trabajo. Quiero pensar que con estos resultados me compensa. Pero lo cierto es que tarde o temprano tendré que volver a la realidad y buscar de nuevo», reflexiona.
Al menos, ambas son conscientes de ser protagonistas de la época dorada no solo del rugbi femenino español, sino del europeo. Pero la ambición de una rugbier de este nivel no conoce límites. «Los Juegos Olímpicos es el sueño de todos los deportistas. Es lo máximo», avanza.
Para ello, habrá que entrenar mucho. De momento, seis días a la semana, tres horas cada día: dos de puro gimnasio y otra de carrera en velocidad. Eso, por su cuenta. Con el CRAT, dos días de trabajo técnico-táctico con el balón oval sobre el césped. Y en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid todavía deben apretar más los dientes. «Llevamos vida de deportistas profesionales, pero sin cobrar», resume Paula Medín. «También hay que tener un proyecto de vida, porque los años pasan y no todo será rugbi», piensa Vanessa en voz alta.
En el horizonte, el Mundial de Moscú del año que viene. Palabras mayores. «Ahora conocemos bien a los rivales, de cuando jugamos las series mundiales en Dubái, Hong Kong y Las Vegas», recuerda Paula Medín.
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