Plantea habilitar sitios para 9,8 coches por cada mil habitantes del área
16 jul 2012 . Actualizado a las 06:00 h.El plan de aparcamientos disuasorios se marca como objetivo ambicioso para el área metropolitana de Santiago la oferta de 9,8 plazas de aparcamiento por cada 1.000 habitantes. Es una buena ratio, si se tiene en cuenta que Madrid aporta 3,10 plazas. No obstante, este promedio madrileño es el que, como punto de partida, se tendría que aplicar en una primera fase de aparcamientos disuasorios en el ámbito de Santiago, lo que representa un total de 499 plazas.
El estudio encargado por la Xunta a Iceacsa establece que, tras ese logro mínimo de plazas, al final de las tres fases ha de alcanzarse la cifra mínima de 1.543 plazas (9,58 plazas por mil habitantes). Ese es el punto de partida. No obstante, ese mínimo se eleva a la hora de fijar las previsiones de los diferentes aparcamientos a un total de 2.940 plazas, lo que supera las ratios indicadas.
En la primera fase, entre los aparcamientos de Santa Marta (340 plazas) y Salgueiriños (500) se contabilizan 840 plazas. En la segunda fase, la cifra de espacios disuasorios se eleva a 1.500, distribuidos entre la zona del Palacio de Congresos-estadio de San Lázaro (100), Pontepedriña-viaducto de ferrocarril (225), dársena de Xoán XXIII, de autobuses turísticos (175) y centro administrativo de Salgueiriños-estacionamiento de borde (sube a 1.000 el número de plazas). En la tercera fase entra el párking de la estación de tren, con 500 plazas.
Sorprende entre las previsiones de la Xunta el incremento hasta 175 plazas del número de espacios en Xoán XXIII. Y no es una referencia rotatoria.
Posibilidades de incremento
Pero la cosa no se queda ahí. Hay posibilidades de incrementar la oferta disuasoria dentro del área de Santiago hasta los 6.370 aparcamientos en Meixonfrío, cementerio de Cacheiras, estadio de San Lázaro, recinto ferial de Amio, zona confluyente de la autovía Santiago-Brión y el periférico, A Rocha, As Galanas, Cacheiras, área de San Lázaro y Bertamiráns, en donde el estudio recoge una propuesta de 80 plazas reflejada por La Voz de Galicia.
Los redactores del informe tenían la duda de localizar los estacionamientos de disuasión en origen o en destino, pero llegaron a la conclusión de que lo más aconsejable es que la mayor parte de las plazas se localicen en la propia capital del área metropolitana. Así captará la demanda de esta zona y la externa.
Pese al intenso tráfico entre las ciudades-dormitorio y la capital, el estudio refleja (a la hora de contemplar la demanda potencial de estacionamientos disuasorios) que el principal flujo no procede del área metropolitana, sino del resto de Galicia, con cerca de 87.000 desplazamientos diarios. La AP-9 es la principal vía de acceso a la ciudad para esos viajeros.
Tienen mucha más influencia los desplazamientos metropolitanos en A Coruña y Ferrol que en Santiago. Un 70% llega en vehículo privado, lo que hace que «el potencial de demanda a captar los por aparcamientos disuasorios puede ser elevada». Dentro del área metropolitana, los flujos más intensos se producen con Ames (33.000 viajes) y Teo (18.000). El resto de los municipios está a bastante distancia.
Ahorro energético
Un elemento destacado que recoge el estudio de Iceacsa es el ahorro energético que supone la implantación de los aparcamientos disuasorios. Los cálculos, hechos sobre 247 días laborales, establecen que ese ahorro representa un importe total de 1.798.000 de euros cada año. Aparte de lo que supone de disminución de emisiones a la atmósfera y de litros de combustible (1.172.000) en unos tiempos en que este dato se mide mucho.
Respecto al transporte público el estudio lanza una reprimenda a los responsables de turno. Hay pocos autobuses hacia las zonas donde más convenientes son los aparcamientos disuasorios, por ejemplo San Lázaro o Cruceiro da Coruña, con 47 expediciones diarias en cada uno. Y encima, en San Lázaro, pasa lejos de los párkings deportivos.