A Samil le sale una calva

NÉSTOR VILLAMOR VIGO / LA VOZ

FIRMAS

M. MORALEJO

Julio Iglesias a todo volumen aleja a los bañistas del bar Jonathan

19 jul 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Un vacío de sombrillas alrededor del bar Jonathan. Es lo que uno puede observar en Samil cuando pasea por la zona. ¿El motivo? En el bar Jonathan, puntero en los locales de la zona, reproduce, día sí y día también, a todo volumen, la música de Julio Iglesias, ídolo indiscutible de su dueña, Karina Falagan.

Son muchos los bañistas que prefieren estar lejos del Jonathan por las molestias que a algunos ocasiona la música constante de Julio Iglesias, motivo por el cual Karina ya fue denunciada en tres ocasiones.

Pero ella se defiende: «Yo soy la pionera de esta playa, soy una ciudadana que lleva 35 años poniendo música y en mi bar pongo lo que me da la gana -se justifica Falagan -. Y al que no le guste que se largue, que tienen kilómetros de playa para ponerse, a mí me importa un huevo».

Aunque muchos encuentran molesta la música de Julio, tal como su polémica dueña asegura, «la gente sigue viniendo al Jonathan, porque yo soy un show».

Los asiduos de Samil corroboran su versión: «Karina Falagan es toda una institución, es un clásico de Samil», opina, entre risas, Carlos Alfonso, que se toma con humor la afición de Falagan por el cantante español de más ventas en la historia. «¡Qué sería de Samil sin Julio!».

Otros, sin embargo, no lo ven con tan buenos ojos: «La música siempre da ambiente, pero es que todo el rato Julio Iglesias cansa un montón -opina Disilda Rodríguez, una habitual de la zona-, yo creo que un cambio de vez en cuando no vendría nada mal».

Karina, sin embargo, explica que tiene motivos para poner la música todo el día: «Me multaron tres veces por superar el nivel de decibelios permitido. Son 600 euros por multa, más un recargo por impago, y ya vamos por los 3.000 y pico euros, pero es todo por joder, y eso que yo llevo 35 años creando empleos, que yo desciendo de una dinastía de currantes no de mangantes».

Y ante esta multa, ni corta ni perezosa, se rebela. «¿No quieren Julio Iglesias? Pues toma siete tazas, y pienso seguir poniéndolo. Es una rebelión».

Rebelión motivada por el enfado de Falagan con el alcalde de Vigo, Abel Caballero, quien, por no poner servicios públicos en la playa, ocasiona que los bañistas acudan a aliviarse al Jonathan.

«Y aún encima me multan. Pues lo pongo a más volumen. Voy a sentar en el banquillo [de los tribunales] a Abel Caballero y a toda la oposición, por estar callados como avestruces», advierte.

Pero realmente, ¿ocasiona Karina tanta molestia? Las opiniones están aquí divididas. «Seguro que hay gente que lo agradece», opina Carlos Alfonso. Otros se muestran un poco más críticos. «No es para tanto, pero que ponga novedades», añade Disilda Rodríguez. El vacío de toallas, sin embargo, habla por sí solo.

En cualquier caso, Karina no piensa parar, porque «Samil es es pulmón de Vigo y yo soy la única voz que se levanta».