04 ago 2012 . Actualizado a las 14:15 h.

Si usted desea solidarizarse con los funcionarios del Concello de Vigo ante los recortes aprobados por el Gobierno, hágalo temprano. A la una y media de la tarde se cierran las ventanillas de atención al público en la Praza do Rei. «Horario de verano», reza un letrero.

Hay cosas que requieren cierta planificación. Por ejemplo, si se trata de promocionar Vigo como destino turístico con la imagen de las islas Cíes como reclamo, nada mejor que esperar a estas alturas para colocar unos cuantos mupis en las calles de París y de Londres. Así, miles y miles de turistas empezarán a reservar como locos billetes de avión para disfrutar de las cristalinas aguas de la playa de Rodas... ¡a partir de septiembre!

Porque aterrizar en Peinador precisamente ahora, por más que sea cuando la temperatura y los barcos acompañan, no es lo más recomendable. Aena pensó que la época del año con más usuarios del aeropuerto era la propicia para desactivar el sistema antiniebla y acometer obras en el campo de vuelo. De ahí que unas 5.000 personas ya hayan tenido que ser desviadas a otras ciudades.

Aunque para lo que de verdad sirve el mes de vacaciones por excelencia es para que los políticos suelten globos sonda. Así, la Xunta puede insinuar que se plantea dejar de pagar en la sombra el peaje entre Vigo y O Morrazo (aunque no exista ninguna alternativa para comunicarse por carretera salvo el puente de Rande) y comprobar cómo respira el personal. Confiando en que el personal que se ha quedado no sea mucho, claro.

Agosto es un mes especial, distinto. Se percibe al prestar un poco de atención a las cosas que pasan.

diego.perez@lavoz.es