El valor de la continuidad

M.G. Reigosa

FIRMAS

06 ago 2012 . Actualizado a las 11:06 h.

La continuidad de Andrés Rodríguez, Levon Kendall y Oriol Junyent, sumada a la de Alberto Corbacho, es una muy buena noticia para el Obradoiro por varios motivos. El más tangible desde el punto de vista deportivo es la garantía del trabajo adelantado. Interiorizar el baloncesto cuántico de Moncho Fernández no es fácil. Por eso es importante contar desde el inicio con jugadores que conocen sobradamente la manera de defender del equipo (¿a alguno le recordó Rusia al Obradoiro en el partido frente a España?) y también la manera de atacar, basada en la toma de decisiones en función de las circunstancias de cada momento del partido. Son dos premisas fáciles de volcar en el papel pero no tan sencillas de interpretar sobre el parqué.

Alberto Corbacho, Oriol Junyent, Levon Kendall y Andrés Rodríguez tienen el valor añadido de ser jugadores muy del agrado de la afición. Su conducta en los dos años que llevan en Santiago ha sido irreprochable y lo mismo podría decirse del rendimiento.

Y, con ellos cuatro, el Obradoiro podrá presumir de otra de las paradojas que parecen ser tan consustanciales a su esencia: muy pocos equipos presentarán una columna vertebral tan asentada durante tres campañas seguidas (las dos últimas y la que se avecina). Ese es otro valor, el de la identidad, de la afición con los jugadores y viceversa. Ahora cabe esperar que sigan las buenas noticias.