Cuelga las botas porque ya no puede más: «Mis tobillos han dicho hasta aquí, están rotos», dice
13 ago 2012 . Actualizado a las 12:22 h.La jugadora fenesa Mavi Vieira ha decidido colgar las botas tras una larga y fructífera carrera deportiva que incluye el jugar diez temporadas en la División de Honor de fútbol sala femenino español. Ha sido internacional con España, participó en una fase final de la Copa de la Reina y ha sido campeona de España de clubes. Pese a competir tantos años en la élite, lo que ganó apenas le dio para vivir, aunque destaca que lo hizo porque le gustaba y reconoce que nunca ha sabido vivir sin un balón en los pies.
-¿Cómo se inició en el fútbol sala?
-Tenía cuatro años y era la típica que en los recreos ya jugaba al fútbol con los niños. En aquellos tiempo el fútbol sala estaba fatal visto y mis padres tratarán de apartarme de mi afición. Cuando tenía 16 años les dije que de regalo de cumpleaños quería que me dejaron fichar por un equipo y así me metí en el Puntal ya en plan federado.
-¿Cómo llegó a la máxima categoría?
-Estuve, no recuerdo si una o dos temporadas, en el Puntal aunque me llamaron del Meirás, que estaba jugando en la División de Honor, y así llegué a la máxima categoría.
-¿Muchos cambios?
-Estuve tres o cuatro temporadas en el Meirás y luego me marché a jugar a un equipo en Coruña, volví al Meirás, luego Melilla. Fueron diez años en la máxima categoría.
-¿Jugar en la máxima categoría del fútbol sala femenino español fue especial?
-En el momento no lo sentí así. Lo valoro ahora mucho más, con el paso del tiempo y pienso, oye, jugué diez años en la División de Honor, no está mal, que guay. En aquel momento solo lo disfrute, porque lo cierto es que soy feliz con un balón en los pies. Jugar en el Meirás, en la máxima categoría, es cierto que en su momento fue cumplir un sueño.
-¿Nunca se aburrió de tanto fútbol sala?
-Es que cada vez que lograba una meta, me ponía otra. Jugar en División de Honor, ser internacional, fichar por un equipo de fuera de Galicia, etcétera.
-¿Cuál es el mejor recuerdo que le ha quedado en todos estos años?
-Tengo muy fresco el ascenso que logramos con el Comarcal A Fervenza a la Segunda División, es verdad que me hizo mucha ilusión.
-¿Hubo muchos momentos duros?
-Muchos, muchos, muchos. Hemos dormido muchas noches en el autobús y nuestra cena ha sido un bocadillo. Nos hemos dado unas palizas tremendas. El fútbol sala femenino es tercermundista. Deporte femenino, minoritario... olvídate de pedir ayudas. Muchos días salimos de viaje a primera hora de la mañana llegamos, jugamos y nos volvemos a subir al autobús para volver a casa.
-¿En la élite tampoco se puede vivir del fútbol sala?
-Dinero hay poco y lo que ganas no te da para vivir, necesitas tener un trabajo. Hay que compaginar las dos cosas. Ganar mucho dinero es imposible. Yo el año que más cobré fue cuando jugué en el Melilla, creo que era la segunda jugadora de España que más cobraba y me daban 125.000 pesetas. Me los gastaba todo, no ahorré nada.
-¿El deporte femenino no ha mejorada nada en todos estos años?
-Supongo que en la División de Honor ahora los equipos estarán mejor, aunque depende mucho de en que equipo juegues. Por ejemplo, en el Burela, un sitio en el que hay dinero, he oído que viajan en un autobús bastante decente, comen y duermen en el hotel e incluso llegan un día antes para entrar en la pista en la que van a jugar. Yo la temporada pasada jugué en Segunda con el Comarcal A Fervenza, viajamos en furgoneta, llegas un rato antes del partido, comes, paseas un poco o te echas una pequeña siesta en la furgoneta, bocadillo y vuelta a casa y los que conducen son las jugadores, cuerpo técnico o alguien de la directiva. Es una locura.
-¿Cree que el deporte femenino es tan espectacular como el masculino?
-Si, es menos físico pero más técnico. Se nos achaca la falta de físico pero creo que un partido de fútbol sala femenino puede resultar muy emocionante y entretenido para los aficionados.
-¿Por qué cuelga las botas?
-No puedo con mi cuerpo, mis tobillos piden papas, están destrozados. A partir de ahora, trataré de echarle una mano a Pili en la dirección del primer equipo de A Fervenza. Yo tendré un rol secundario y trataré de enseñar alguna cosilla a las niñas.
«He dormido muchas noches en un autobús y la única cena que he tenido ha sido un bocadillo»
Triunfadoras Mavi vieira jugadora de fútbol sala