Cinco voluntarios cuentan los preparativos y sus motivaciones
24 ago 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Si detrás de un gran hombre hay una gran mujer, detrás de cada evento multitudinario hay un gran ejército de voluntarios. Y los componentes de la armada altruista que batallarán en la Vuelta Ciclista a España ya están llamados a filas. Los 70 voluntarios calientan motores para que todo salga a la perfección en las etapas pontevedresas, especialmente en la contrarreloj Cambados-Pontevedra que se disputará el miércoles 29 de agosto.
Reconocen que los errores son su peor enemigo, por eso se conjuran para evitarlos, pero también saben que sin ellos, este tipo de citas deportivas no se desarrollarían con un éxito incuestionable.
José V. Moure, de 59 años, será uno de los voluntarios más veteranos que colaboren para garantizar que el paso de los ciclistas por Pontevedra sea un éxito. En su día, perteneció a la disciplina de los equipos de atletismo del Cisne, Alcalá de Madrid y la Gimnástica. Por sus venas fluye el deporte, y desde el año 2007 es voluntario en torneos deportivos de envergadura.
Es un apasionado del ciclismo, y recuerda que hace más de dos décadas conoció a Peio Ruiz Cabestany en Valladolid cuando ambos coincidieron en el hotel durante una concentración de sus respectivos equipos.
«Me encanta el ciclismo y trabajar ahora de voluntario te da la oportunidad de hablar con los corredores», subraya Moure. «Cuando tengo la oportunidad, prefiero hablar con los deportistas extranjeros», puntualiza.
A Bea Vilar, de 35 años, le gusta pasear en bicicleta, pero reconoce que admira a los ciclistas «por el esfuerzo que hacen día tras día, sobre todo, en esos puertos de montaña». Se implicó en el mundo del voluntariado «para echar una mano y poder estar en el centro de todas las competiciones deportivas que se llevan a cabo en la ciudad».
En la esquina contraria por pasión deportiva se encuentra María José Hernández, de 27 años. Esta vecina de Pontevedra admite que lo suyo no es el deporte. No obstante, colaborar en la organización de tres triatlones nacionales e internacionales y un campeonato de España de marcha «acaba enganchándote al deporte. Además, siempre es bueno ir aprendiendo cosas nuevas».
Otro de los voluntarios que aportará su granito de arena para que Pontevedra luzca sus mejores galas durante las tres etapas que pasarán por la ciudad y su área de influencia es Jacobo Teixeira, de 26 años. «Estoy encantado con poder colaborar con la Vuelta», afirma rotundamente. Prestará especial atención al papel que juegue Alberto Contador en la única crono individual. «Podré verlo en vivo y en directo», apunta. «No tengo ninguna duda -añade-. La contrarreloj se la llevará Contador». Por la pantalla de su televisor ya se emocionó en su día con las victorias de Miguel Induráin, Lance Armstrong y Óscar Pereiro.
Marian Vilar, de 22 años, es la más joven de los cinco voluntarios, pero trabaja desinteresadamente en este tipo de eventos desde los 14 años. «Empecé de voluntaria con la idea de conocer gente y ocupar los ratos libres», precisa la joven. «Nunca falto a las citas deportivas».
Aunque no se conocen entre ellos, los voluntarios sí aseguran que con el paso del tiempo «nos vamos quedando con nuestras caras y ya nos empezamos a sonar al menos de vista».
Todos apoyarán a Alberto Contador, sobre todo, por lo del dopaje. «No se tendrá que preocupar de nada. Nosotros estamos con él», señalan al unísono. Marian aprovecha un silencio y asegura que «lo que ocurre es que a los españoles nos tienen mucha envidia».
Entre sus principales funciones los días de la Vuelta, el grupo deberá asegurarse de que la seguridad vial está garantizada al 100 %. «Cortar y abrir calles de la mano de la Policía Local será lo más importante», destacan Miguel Balea, Teresa Blanco y Eduardo Lalo Suárez, coordinadores de la Oficina de Voluntariado. Los voluntarios trabajarán en turnos desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la tarde. «Necesitamos más apoyos», afirman, para detallar que el campeoanto de España de Triatlón está a la vuelta de la esquina. «No paramos».