La paulatina sangría del Partido Popular

FIRMAS

02 sep 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Comienza septiembre con una subida de precios que hace benigna la del Ézaro que tanta belleza de Galicia ofreció en la etapa de la Vuelta a España. El mismo esfuerzo que hicieron los ciclistas para escalar las rampas del 30 % en la cascada del Xallas lo tendrán que hacer los ciudadanos para soportar el 21 % del IVA. Y seguro que al final, cuando la crisis quede en la historia, podrán decir como los ciclistas que el esfuerzo ha merecido la pena. Una de las etapas claves para la deseada recuperación serán las elecciones gallegas del 21-O. Ourense, que fue la única provincia que se quedó fuera del escaparate de la Vuelta, se juega, de nuevo, su futuro. Y no solo porque sean dos ourensanos, Feijoo y Pachi Vázquez, los mejor colocados para llegar a la meta de la Xunta. Al fin y al cabo, el pedigrí geográfico no es ninguna garantía de buena gestión. También la cita es importante porque es una reválida para el presidente del PP y de la Diputación de Ourense, José Manuel Baltar. Son sus primeras autonómicas al frente del aparato de poder recibido de su antecesor, y padre, José Luis Baltar. Tendrá que despejar las dudas que planean en la provincia sobre su supuesta deslealtad con Feijoo (este bien podría decirle a Baltar que con los amigos que tiene en Ourense el PP no necesita enemigos) y su supuesta connivencia con el expresidiario Mario Conde, al que no deja de patrocinar en sus apariciones públicas. Serán unas elecciones clarificadoras para el baltarismo. O se diluye en el PP para siempre, sin pulsos ni amenazas, o se configura como una alternativa minúscula y personalista destinada a pactos contra natura. No es poco lo que le espera al joven Baltar. Los datos son los datos y los del PP marcan la tendencia a la baja de la provincia en las autonómicas. La sangría está en marcha. El PP obtuvo 123.697 votos (8 diputados) en 1997; 121.073 (8) en 2001; 115.684 (8) en 2005; y 109.852 (7) en 2009. ¿Podrá, y querrá, Baltar taponar la hemorragia del paulatino descenso o preferirá abrir más la herida?

Curas. Lo titulaba así La Voz: «Ningún sacerdote en el estreno del geriátrico del Obispado». El exseminario mayor es ya un geriátrico. Pensado para los curas, la gestión de un millonario presidente de Cáritas, hoy destituido, lo derivó hacia una residencia para ricos. El legítimo malestar de la curia se manifestó con el portazo a la inauguración. Para bien de la iglesia católica, a Ourense llegó monseñor Leonardo Lemos, mandó parar el derroche y expulsó a los hipócritas y fariseos que se valían de la iglesia para su medre político y económico.

Termas. «El mantenimiento de las termas carece de refuerzos en verano con lo que aumenta la suciedad en las pozas». ¿Es este termalismo que reflejaba el titular de La Voz el que nos situará en el mapa de la excelencia turística? Me temo que lo de «Ourense, cidade termal» tan solo quede en el mapa de los programas electorales incumplidos por nuestros políticos.