Una guardería entre violonchelos

RAQUEL IGLESIAS RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

CARMELA QUEIJEIRO

El conservatorio de Aguiño acoge a noventa niños de la escuela de Ribeira

05 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

En el conservatorio de Aguiño no sonaba ayer la cuarta sinfonía de Beethoven, ni siquiera algún acorde de guitarra. Nada más lejos de la realidad. Las risas de los niños se mezclaban con los berrinches y eran la banda sonora en el centro cultural, que ha sido adaptado para ser la guardería provisional de Ribeira mientras no terminan las obras en el edificio de Cubeliños.

Las instalaciones se han llenado de color y no falta detalle. Todo lo contrario, se conservan algunos instrumentos como un piano o un violonchelo. Y es que no es fácil moverlos y podrían servir para poner un poco de música a los días que quedan por delante a estos pequeños, casi un centenar. Ayer, acompañados por sus padres, participaban en el primer día del período de adaptación para familiarizarse con sus cuidadoras y los rincones del conservatorio.

Mañana será su prueba de fuego y deberán enfrentarse ellos solitos a un largo día en esta guardería tan poco convencional, pero que parece haber encandilado a muchos de los niños. Al fin y al cabo, las siestas son también agradables en las colchonetas de esta escuela provisional. Los juguetes son los mismos y también los compañeros de aventuras.

Tal y como señaló María José Escurís, responsable de Calena Barbanza, la mayoría de los progenitores no han manifestado su disconformidad con el hecho de tener que acercar a los pequeños hasta el conservatorio de Aguiño. «Para llevarlos al centro de Cubeliños eran muchos los que tenían que coger el coche y algunos padres que son de Aguiño están encantados con lo cerca que les queda ahora la guardería», añadió.

Cada clase, una flor

Margaritas, hortensias, gardenias o tulipanes. Cada una de estas flores corresponde a un aula y en ellas se divide a los niños según su edad. Para que los pequeños puedan respirar el olor del mar, también se ha mejorado la accesibilidad a un patio exterior que cuenta con columpios y un tobogán. De las paredes cuelgan dibujos y cartulinas que han convertido al conservatorio en un lugar de cuento.

Las aulas fueron adaptadas en tiempo récord y se conservan algunos instrumentos