Pegándole duro a la raqueta

Pablo Penedo Vázquez
Pablo Penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

FIRMAS

El joven isleño del CT O Rial cierra un gran 2012, en el que ha empezado a destaparse

06 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Quizás dentro de unos años alguien encabece el primer gran resultado de un tenista de A Illa con este titular o uno parecido: «El martillo templado sobre la pared de una iglesia». Porque de llegar a hacer carrera profesional en un mundo tan competitivo como el del tenis, los encargados de escribir el perfil de Ricardo Vidal Iglesias (26/8/1998) tendrán dos datos de obligado apunte al inicio de sus textos. Que dio sus primeros raquetazos sobre un lateral del templo que le quedaba a unos 100 metros de casa, bajo la atenta mirada de su progenitor. Y que «pegaba moi duro», le decía su primer entrenador, Manuel Cores.

A él acudieron Richi, como lo conocen familia y amigos, y su padre, Tonecho, después de un año practicando con la piedra eclesiástica como único espárring. Aficionado al tenis, Tonecho le metió el gusanillo del deporte de la pelota y la red a su hijo con «6 ou 7 anos», recuerda la promesa arousana. Y pronto optó por buscarle un primer maestro en las pistas del complejo polideportivo de Fontecarmoa.

De esta manera, Richi Vidal descubrió que lo verdaderamente difícil a la hora de iniciarse en la práctica del tenis para un niño no era «coller a raqueta, e golpear», como pensó en las primeras ocasiones que se plantó frente a su frontón particular. Lo verdaderamente complicado era pasar la pelota al otro lado de la red. Y hacerlo con regularidad. «A primeira vez que practiquei con rede parecíame que estaba moi alta, e custábame», recuerda el deportista. Nada que no le haya pasado a cualquier otro.

De la iglesia a los torneos

De Manuel Cores recibió Richi su primera valoración. Ese «pegaba moi duro». Buena base para probar frente a otros chavales, debió de pensar Cores, que empezó a llevar al isleño a torneos.

El primero de ellos, el de la Peregrina de categoría alevín, en Pontevedra en el 2009. «Pasei a previa, gañando dous ou tres partidos, e caín na segunda rolda». Y ese mismo año tocó un nuevo paso adelante en la carrera de Richi Vidal.

Animado por su padre, el tenista decidió probar en el CT O Rial de Vilagarcía. «Quería aprender máis, e xogar a Liga Interclubs» gallega. El cuerpo técnico del que sería su primer equipo le dijo que «podía chegar algo lonxe nos torneos». Trabajando duro, por supuesto.

Tras «coller ritmo cos compañeiros o ano pasado, este foi no que máis mellorei», señala Ricardo. Y los resultados están ahí para corroborarlo. Entre otros, el título infantil del Máster Circuito Babolat, los trofeos San Roque Cadete de Vilagarcía y Peregrina Infantil de Pontevedra, y la participación en el Circuito Nacional Nike en Valdoreix, Barcelona, y en el Campeonato de España Infantil de Selecciones Autonómicas, la pasada semana en Alicante, con Richi siendo uno de los tres jugadores que representaron a Galicia en la última cita de la temporada.

Con Nadal como gran ídolo, el tenista arousano se siente cómodo jugando desde el fondo de la pista y asumiendo la iniciativa. «Pasalo ben na pista» y poder ver mundo fuera de Galicia es lo que tiene enganchado a Richi a la raqueta. Con eso le basta por ahora. Y «se adestro ben, ao mellor a algún lado chegarei».

mirando al futuro ricardo vidal iglesias