Exhaustos ya de una campaña electoral de frases vacías, de promesas falsas, de imposturas personales, de odios fratricidas y de engaños mediáticos, llega el momento de la reflexión individual y libre para decidir el futuro de esta provincia. Estos siete días no dejaron más ecos que los electorales aunque una noticia económica fue capaz de encontrar hueco en la portada de La Voz para demostrar que hay vida más allá de la política. Fue el desfile de algunos directivos (se puede decir, modificando la conocida frase, que «son todos los que están pero no están todos los que son») ante la Justicia por haber protagonizado en Novacaixagalicia el clásico Coge el dinero y corre.
Dicen que todo es legal. Que las gratificaciones de hasta 18 millones de euros (¡3.000 millones de pesetas!) no estaban vinculadas al éxito en la gestión. Que su cobro es irreprochable desde el punto de vista jurídico porque esas insultantes cantidades figuraban en un contrato que ellos redactaron, firmaron y cobraron con la anuencia de los consejos de administración en los que se sentaban ilustres ourensanos que campan a sus anchas sin que nadie les exija responsabilidades. Aunque haya atropellos que la ley permite, como puede ser el caso, éstos deben ser rechazados por la decencia del ciudadano de a pie. Pero no es así. Me llama la atención que la sociedad arremeta y descalifique a políticos que cobran 78.000 euros por ocuparse de la sanidad, educación, infraestructuras, agricultura y un largo etcétera pero permita que se vayan de rositas los que trincan millones de euros después de hundir una empresa pública con hondas raíces ourensanas.
Me sorprendió, por ejemplo, ver en esta campaña a los afectados de las preferentes protestando en los actos del Partido Popular (que no tenía competencias de gobierno cuando fueron estafados) y percibir su ausencia en los del PSOE (que gobernaba en Madrid y Santiago cuando les pillaron el dinero) y en las apariciones judiciales de los directivos que urdieron la estafa para que el dinero de los ahorradores fuese directo a sus bolsillos. Algo gira al revés en este país de pandereta.
La frase. La dijo Pepe Cabello, formador profesional: «El 85% de la crisis es una conversación. Cuando dejemos de hablar de ella empezaremos a ver las cosas distintas». La botella, a pesar de los agoreros que se empeñan en diseñarla medio vacía, puede verse de otra manera. Ahí quedan, a modo de ejemplo, algunos titulares de La Voz de Galicia: «La lluvia retrasa el final de una vendimia de 26 millones de kilos», «La producción de castañas aumentará este año un 20 %», «Oca Hoteles prevé finalizar las obras en la estación de montaña de Manzaneda en el 2013» y «El monasterio de San Clodio tendrá el único centro de vinoterapia de Galicia». Son unas gotas de optimismo para mirar el horizonte.