El músico encarna a la perfección cualquier ideario que un filósofo buscaría para explicar el equilibrio de las almas a través de la música
07 nov 2012 . Actualizado a las 11:25 h.No hay vuelta de hoja, David Russell es uno de los grandes intérpretes musicales del mundo, es un concertista de altura, el mejor guitarrista del mundo. No lo afirmo, me reafirmo. Disculpen tanta seguridad. Pero no se trata solo de su altura técnica, se trata de que este músico, eternamente joven, encarna a la perfección cualquier ideario que un filósofo buscaría para explicar el equilibrio de las almas a través de la música. La mejor frase de la noche fue dicha por Russell: «Sé que aquí, muy cerca, hay personas que sufren mucho, que lo pasan mal, pero toca ayudar a los pueblos que están muy lejos, que no tienen agua». El ejercicio más puro de solidaridad lo demostró con sincera naturalidad. Emocionado ante el lleno absoluto del teatro del Centro Cultural Novacaixagalicia, ofreció un recital de música, humanidad y humildad. El proyecto de los pozos de agua de Mayo Rey en Camerún fue una extraordinaria excusa para que Russell actuase en Vigo y dar a conocer la titánica labor que se está llevando a cabo con la ONG, y que nuestra ciudad es participe con la mejor de su voluntad. Detrás de una gran persona hay otra gran persona, y en este caso es la esposa de David, la guitarrista María Jesús, cómplice absoluta de cualquier misión en la vida de los dos.
En un escenario sobrio, y con proyecciones de imágenes del proyecto de pozos de agua Mayo Rey, David Russell comenzó su recital con un claro homenaje a la música española, su impecable sonido, su extraordinaria musicalidad envolvió de pura magia la austera puesta en escena. La verdad desnuda, solo la música, ella fue la protagonista, no hubo límites. Solo traspasar las líneas de la perfección ¿Existe la perfección con Russell? No, solo la música en estado puro. Uno de los momentos más geniales de su interpretación fue la impecable lectura que hizo del enigmático compositor barroco Silvius Leopold Weiss. La profunda interpretación de este autor fue memorable, un discurso técnico prodigioso, y más allá de cualquier concepto fue la extraordinaria musicalidad del guitarrista escocés, siempre vinculada a la emoción del público, sin concesiones, sin piedad. Absoluta entrega, absoluto servicio a la música, grandioso. Solo por ello, el mundo se rinde a sus pies, y Vigo también.
¿Para cuándo un homenaje a estos dos grandes embajadores de nuestra ciudad, David y María Jesús? ¿Para cuándo David Russell, el mejor guitarrista del mundo, visitará los escenarios de Vigo en las programaciones culturales?