Adrián Gómez, defensa granate, trabaja como repartidor de pan en verano
10 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Su pasión, su verdadera pasión, es el fútbol. El deporte rey le corre por las venas desde que vio este mundo, afición que también le ha trasladado a su hijo de 7 años. Sin embargo, la locura de Adrián Gómez por el cuero no le es suficiente para subsistir. Por ese motivo, en la temporada de verano, el lateral izquierdo del Pontevedra trabaja repartiendo pan en Sanxenxo, Portonovo y partes de O Grove para la panadería Cabrera.
«Tenemos una relación fantástica», precisa el futbolista sobre sus jefes. «Llevo trabajando con ellos cuatro veranos consecutivos y estoy muy contento».
Miga a miga, barra a barra, el defensa argentino recorre kilómetros y kilómetros para distribuir el alimento básico del ser humano desde tiempos inmemoriales.
En verano, Adrián Gómez, de 28 años, trabaja desde las 6 de la mañana hasta las 14 horas. Hasta ahí, madrugar es una costumbre que se adapta al cuerpo como los animales se acoplan a sus respectivos medios naturales. El problema surge cuando el reparto de pan y el fútbol de pretemporada -y más tarde los primeros partidos ligueros- colisionan. «Hubo días que tuve que coger un autobús para ir a jugar una hora después de finalizar mi jornada de trabajo», relata Adrián Gómez, quien se incorporó por primera vez a las filas del Pontevedra B en el 2007 procedente del Nueva Chicago de Buenos Aires, su ciudad natal. «Y madrugar y luego tener que aguantar a algún árbitro, eso es algo duro».
Visitaban Barcelona cuando un colaborador granate se cruzó en su camino. «Me invitó a probar con el Pontevedra y así fue como llegué al filial», explica.
Al finalizar la temporada 2007-08, el lateral realizó la pretemporada con el Pontevedra que dirigía entonces Rafa Sáez. No obstante, lució la elástica del Vilalonga en la liga 2008-09. Regresó al club granate en el verano, esta vez para entrenar con Roberto Aguirre.
Con Luis Casais en el B
Al comenzar la nueva temporada, el entonces responsable deportivo, Sergio Martín, le informó de sus opciones. Podía fichar por el Pájara Playas o estar otro año en el filial. Adrián no quiso hacer otra vez las maletas y se incorporó al Pontevedra B de Luis Casais.
«Fue uno de los mejores entrenadores que tuve», apunta el porteño horas antes de desplazarse hasta las instalaciones de Príncipe Felipe para preparar el partido de mañana ante el Ordes.
Entre el filial granate y el Vilalonga, el zaguero -fan del Boca Juniors- volvió a probar suerte en tierras argentinas. Disputó la Primera División B Metropolitana con el Club Atlético Temperley (equivalente a la Segunda B de España), aprovechando para disfrutar allí de la compañía de su familia y la de su mujer.
Tuvo la ocasión de regresar a Galicia y no lo dudó. La pasada temporada volvió a defender los colores de lo que él mismo denomina «mi segunda casa». Jugó otra vez en el Vilalonga y, aunque Milo Abelleira lo quiso fichar para el Pontevedra en el parón navideño, Adrián acabó jugando todo el año en el Novo San Pedro.
No obstante, el pasado verano, al entrenador del Pontevedra ya no se le escapó la posibilidad de sumar al argentino a su proyecto. De momento, y una vez disputadas las primeras once jornadas ligueras, Adrián Gómez saltó al terreno de juego de titular en todos los partidos.
«Estoy muy contento», resalta el lateral. «Con la gente del club, los compañeros, el entrenador, la afición».
De hecho, Adrián admite que le incomodaron los primeros pitos y abucheos de los seguidores granates el pasado domingo al finalizar el choque ante el Bergantiños. «A un jugador siempre le fastidian los pitos de los suyos», matiza. «Y por eso, lo más importante ahora mismo es revertir esa imagen y ganar este domingo (por mañana)», añade.
Margen de mejora
Adrián afirma que el equipo «tiene mucho margen de mejora», e insiste en que solo se han disputado hasta el momento 11 jornadas. «Lograremos coger una mayor confianza y más ritmo -subraya-. Y tenemos que recordar que muchos jugadores estaban acostumbrados a jugar ante 200 o 300 espectadores y ahora lo hacen ante 2.000 o 2.500». De hecho, el zaguero repite una y otra vez que el Pontevedra «tiene que ganar siempre en Pasarón». Lamenta los puntos que se están escapando de casa. «Para mí, empatar contra el Bergantiños fue como perder». De ahí, la necesidad de sumar mañana los tres puntos ante el Ordes, «un conjunto histórico de Tercera».
Aunque el puesto de repartidor en verano con la panadería Cabrera es estable, el granate sigue buscando trabajo para los meses invernales. «Es difícil con los horarios, ya que entrenamos de tarde. El verano me lo paso en el furgón repartiendo pan».