Fue la encargada de poñer en marcha el centro cultural
11 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Fue la encargada de poner en marcha el Museo de Arte Contemporánea de Vigo y, por motivos personales, dejó su dirección a mediados del año 2005, dándole el relevo a Iñaki Martínez Antelo, miembro de su equipo desde los primeros días del museo. Siete años después de su marcha de la ciudad, la viguesa Carlota Álvarez Basso sigue atenta desde la distancia la evolución de su querida criatura. Tras dejar el Marco ha sido directora de Proyectos de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, del Ministerio de Cultura, y, desde septiembre del año 2008, gerente de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural. Ahora, trabaja para el área de Arte del Ayuntamiento de Madrid en la Dirección General de Planeamiento y Acción Cultural, aunque ya suena su nombre para dirigir el centro de creación contemporáneo Matadero Madrid.
-¿Qué pensó cuando la eligieron para poner en marcha el museo?
-Cuando me dijeron que había ganado el concurso público para poner en marcha y dirigir el museo de arte contemporáneo tuve un ataque de llanto y nervios por la responsabilidad de sacar adelante el museo de mi ciudad natal y también porque cambiaba toda mi vida ya que tenía que regresar a Vigo. Me entró una mezcla de alegría, responsabilidad y pánico.
-¿Qué ocurrió entre su elección y la apertura de las puertas del Marco?
-Fue algo más de un año de duro trabajo porque me incorporé en septiembre del 2001 y abrimos en noviembre del 2002. Hubo que poner de acuerdo a los futuros patronos, que eran Caixanova, Diputación de Pontevedra, Xunta de Galicia y Concello de Vigo, y redactar los estatutos del patronato rector. Después llegó la definición del proyecto museográfico, preparar el primer presupuesto y sacar los distintos concursos públicos, así como recepcionar el edificio de parte de los arquitectos y, naturalmente, preparar las primeras exposiciones.
-¿Tuvo directrices por parte de los patronos?
-El concurso público para la elección del director tenía entre sus exigencias la descripción de lo que considerábamos que debería ser el museo así que, más o menos, estaban todos de acuerdo con mi planteamiento. Tengo que decir que durante aquellos momentos fue una relación muy cómoda y muy cercana con el Concello, que entonces tenía de responsable del área de Cultura a Carlos González Príncipe.
-¿Cómo era la relación con los patronos?
-Había muy buena relación con todas las instituciones fundadoras por lo que me hicieron muy fácil el trabajo, aunque fueron momentos muy intensos y de mucho trabajo. Aquella unidad institucional fue irrepetible. En el momento actual, con la dificultad económica existente, no se hubiese podido producir.
-¿Que dos momentos destacaría en los años que permaneció al frente de la dirección?
-Es difícil elegir solo dos momentos porque fueron años especiales y muy felices. Recuerdo que en algunas inauguraciones el museo, especialmente una dedicada al arte contemporáneo portugués, estaba desbordado como la entrada del metro en hora punta. Fue una ilusión muy grande. También cuando tuvimos la extraña sensación de inaugurar el museo mientras se producía el hundimiento del Prestige. También recuerdo con agrado que hubiese niños de los talleres que me reconocían por la calle y me felicitaban. Los niños pequeños son muy leales.
-¿Le ha sorprendido el éxito conseguido por el museo entre los vigueses?
-Es lo mejor que tiene el Marco, que es una institución querida por la ciudadanía. Fue algo que se notó desde el primer momento. La propia creación de la asociación de Amigos del Marco, que tan bien dirige Daniela, fue fácil de encarrilar porque se encontraron fácilmente los socios. El proyecto museográfico estaba muy enfocado a intentar crear hábitos de consumo cultural en la ciudad y creo que se consiguió. Fue una de las cosas primordiales para el centro, para el ecosistema cultural de la ciudad porque estábamos muy necesitados. Vigo es una ciudad que tiene una burguesía muy activa, formada y viajera, algo que no he visto en otros lugares donde he estado. Creo que había mucha gente ávida de este tipo de ofertas. Se notaba.
-¿Cómo ven el Marco desde fuera de la ciudad?
-Muy bien. Cuando volví a Madrid, que como sabe fue por motivos personales, al igual que después cuando estuve en Córdoba o ahora que estoy en la Dirección General de Planeamiento y Acción Cultural del Ayuntamiento de Madrid, siempre sale a colación el Marco. No hace mucho, una directora general me decía que cuando había ido a Vigo había dejado a su hijo en los talleres infantiles, así que siguen saliendo anécdotas del Marco.
-¿Qué futuro le augura a la institución?
-La situación de todos los museos actualmente es sumamente delicada por la situación económica y por el cambio de paradigma que está sucediendo en todo el mundo. Está afectando al consumo cultural. Yo espero que los vigueses sigan manteniendo ese cariño que han mostrado hasta ahora por la institución para que se mantenga alegre y viva porque un museo sin público es un museo muerto.
-La política no está ayudando mucho.
-Yo espero que todos los políticos actuales le apoyen y defiendan tanto como en su momento lo hicieron los padres de la criatura. Espero que el Ayuntamiento de Vigo y la Xunta de Galicia lo mantengan. Sé que la Diputación ha salido del patronato y creo que es un error. Creo que la ciudad más grande de Galicia bien se merece un museo que esté protegido y bien dotado económicamente.