Al menos un millón de toneladas de residuos de todo tipo siguen provocando lixiviados contaminantes en O Zondal
18 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.A veces los contenedores parecen mágicos. Esta noche llevamos nuestra bolsa de basura y al día siguiente? ¡está vacío! La cosa tiene truco. Durante más de 20 años, hasta su sellado a finales de 1997, el destino de nuestras basuras era el vertedero de O Zondal, en Valadares. Paradójicamente, uno de los lugares con las vistas más hermosas de nuestro entorno.
Es imposible saber qué cantidad de residuos pueden estar sepultados allí. Durante su funcionamiento, además de Vigo vertían en O Zondal otros concellos limítrofes de forma autorizada, y a ellos se sumaban los frecuentes vertidos ilegales reiteradamente denunciados. Un cálculo optimista bajo con los escasos datos disponibles nos permite estimar como mínimo una cifra redonda superior a un millón de toneladas.
Siendo espeluznante la cantidad, no es menos preocupante su calidad, porque tampoco sabemos exactamente la composición de todo lo que puede permanecer aletargado entre ese millón de toneladas. En su mayor parte, casi un 40 %, se trataría de materia orgánica, que es la responsable por su fermentación de las explosiones de metano parcialmente canalizadas y que se siguen emitiendo a la atmósfera (por cierto, otro de los gases responsables del cambio climático), pero junto a esa materia orgánica, escombros, plásticos, metales diversos, vidrios y demás restos domiciliarios hay residuos hospitalarios, pinturas y barnices, pilas y baterías, residuos electrónicos, medicamentos productos químicos, aceites industriales y un largo etcétera. Solamente en residuos catalogados como tóxicos y peligrosos pueden existir un centenar de toneladas que además están interactuando entre ellos generando a su vez nuevas sustancias tóxicas.
El consuelo sería que por lo menos se quedasen allí, pero tristemente es difícil poner puertas a la liberación de contaminantes. Las lluvias de estos días, como llevan haciendo durante los últimos quince años, se infiltran en el terreno, se mezclan con los residuos, y siguen su camino llevando su carga de lixiviados contaminantes a los acuíferos subterráneos, manantiales, regatos, y de allí a todo el subsuelo del suroeste de Vigo, incluyendo montes y tierras de cultivo.
La siguiente pregunta sin respuesta posible es saber durante cuánto tiempo seguirá activa esta fuente de contaminación. La normativa oficial dice que se podría considerar «inerte» en un plazo variable, que dependería de sus condiciones de sellado e impermeabilización, además de su organización previa en el vertido de las basuras de forma diferenciada. En cualquier caso, este período de riesgo nunca será legalmente inferior a 30 años, es decir, O Zondal se encontraría, en el mejor de los casos imaginables, llegando al ecuador de su actividad tóxica.
Pero sentimos no poder ser optimistas con los plazos. Todo en O Zondal, de principio a fin, fue una suma de despropósitos y aberraciones ambientales, de las que por supuesto nadie asumió nunca responsabilidad alguna. Nunca se realizó un estudio riguroso que analizase todos los parámetros previamente a su puesta en funcionamiento. Los residuos de todo tipo fueron vertidos directamente sobre la tierra, que carecía de impermeabilización alguna, y cuando finalmente se realizó una impermeabilización parcial ya solo alcanzó a la quinta parte de los residuos. Las basuras se arrojaban donde había sitio, y cuando una zona se colapsaba las excavadoras habilitaban otra anexa y vuelta a empezar. Solamente al final se organizaron un poco por tipologías. El sellado se realizó solamente en la parte superior, no en la totalidad de los laterales ni, por supuesto, en su base. Las balsas de decantación que teóricamente deberían recoger los lixiviados quedaron en poco tiempo sepultadas por la tierra. Todavía hoy en la web del servicio de limpieza del Concello puede leerse que una de sus funciones es la vigilancia para impedir, a estas alturas, nuevos vertidos al Zondal.
Las casi tres hectáreas de superficie que ocupa el antiguo vertedero deberían revertir a sus propietarios, la comunidad de montes de Valadares, pero evidentemente los comuneros no aceptan dicha reversión conscientes de la bomba que se encuentra en el subsuelo hasta contar con garantía plenas de su inocuidad. Hace años pedían al Concello una compensación de dos millones de euros. ¿Será verdad que quien contamina paga? De momento parece que no.
chequeo al medio ambiente el vertedero sellado