Hay coincidencia en señalar que la huelga general del 14-N ha tenido un seguimiento parecido al de otras convocatorias y que las manifestaciones convocadas en distintas ciudades han sido las más concurridas desde hace años. Fueron pocos los incidentes -protagonizados por elementos radicales ajenos al mundo obrero- y las actuaciones desmedidas de algunos policías, que se deben identificar y castigar en ambos casos. En la comarca el cierre de empresas no fue muy alto, pero si la manifestación que tuvo lugar en Ribeira. De las opiniones oídas, publicadas o comentadas podemos extraer una conclusión clara: los ciudadanos creen que hay motivos sobrados para la huelga general, pero dudan de que esta sirva para algo. Otros están cabreados, pero dudan entre exteriorizarlo en la plaza del pueblo o comentarlo con los amigos.
También nos quedan frases para la antología de la estupidez y la ignorancia. Un cargo del PP de G aseguraba que los «gallegos habían respaldado la política económica de su partido hacía unos días y que la izquierda solo pretendía ganar en la calle lo que no era capaz de conseguir en las urnas». Primero, los gallegos votaron una opción política para Galicia; segundo, votar un partido no es darle un cheque en blanco para cuatro años y, tercero, entre los obreros, autónomos y empresarios que estaban en la calle supongo que alguien de derechas habría.
Para nota la cortina de humo del Gobierno en la que cayó, cual jovenzuelo ávido de caricias, el PSOE. ¿O será que sus acreedores (los bancos), ante la revuelta social que se estaba gestando, les ordenaron a ambos hacer un teatrillo para calmar a la masa? Un «facer que fas» para evitar revueltas y seguir haciendo negocio en la sombra. Porque su «gran» preocupación se ha quedado en una moratoria para una parte de los afectados (¡ojo, los intereses seguirán acumulándose!) y cuatro viviendas con alquiler social. Nada se sabe de cambiar una ley de 1909 que ha sido tachada de injusta por la UE, los jueces y demás colectivos profesionales. ¡Ni han hablado de los intereses de mora abusivos, la ilegal cláusula de suelo, la dación en pago o del procedimiento que tan solo salvaguarda al acreedor!
Una tomadura de pelo por parte de los mayores responsables de la situación: la banca y la Administración, que con sangre fría (siempre calculadora en mano) intentan adormecer la sociedad para seguir sodomizándola. Cuando dicen que si cambian la ley se acaba el mundo hipotecario, mienten: todos los países de nuestro entorno tienen normas muy distintas. Incluso en el país del capitalismo puro, USA, la dación en pago es la solución habitual.
Un justo premio a nuestra desidia. Hemos permitido instalarse en todos los niveles del poder a unos mindundis, en su mayoría sin escrúpulos pero con generoso estipendio. Los más altos, además, han suplicado las migajas de los banqueros y demás especuladores, que los utilizan de palanganeros. Cuando se les acaba el chollo se van y te dicen que han estado por altruismo ¡Y algunos se lo creen!