El ganado murió de hambre

raquel iglesias RIBEIRA / LA VOZ

FIRMAS

Imagen del ganado pastando en el monte de A Curota, donde en 1990 aparecieron reses muertas por la sequía que se registró.
Imagen del ganado pastando en el monte de A Curota, donde en 1990 aparecieron reses muertas por la sequía que se registró. simón balvís< / span>

La sequía y la escasez de pasto fueron una amenaza para los animales

03 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Agonizante. Esa era la situación del ganado mostrenco en enero de 1990, cuando La Voz informaba de que el hambre estaba provocando su mortandad. La sequía y la escasez de pasto eran las principales amenazas de los animales, y es que los incendios forestales habían arrasado la vegetación en zonas como A Curota. Precisamente en este punto habían aparecido muertas varias reses. Pese a que en un principio se barajó la posibilidad de que murieran a consecuencia de alguna peste desconocida, los ganaderos descartaron esta hipótesis. El tojo, planta de la que se aprovechaba el ganado para nutrirse, había sido arrasado por el fuego, y los pocos prados existentes no habían podido recuperarse por la sequía. A todo ello había que añadir las riadas que habían cubierto de tierra todo tipo de vegetales.

«La única forma de evitar que las reses más débiles continúen pereciendo la tienen sus propietarios y radica en alimentarlas en sus propias granjas y soltarlas durante la noche; sin embargo, eso no se hace asequible a todos los ganaderos, ya que su mantenimiento se dispararía», explicaba La Voz después de consultar a los profesionales.

Hace más de veinte años de aquella noticia, pero la historia volvió a repetirse hace poco más de dos años. Este periódico informaba de que otra vez la sequía dejaba sin pasto a las reses y obligaba a los ganaderos a llevarles de comer. Algunos les suministraban hierba seca o incluso cereales para que sobrevivieran. Con todo, los caballos tenían menos problemas que las vacas, ya que se alimentaban de tojos y estos seguía verdes.