De Ferrol a las antípodas

FIRMAS

José Pardo

El buque «Cantabria» zarpó, tras un emotivo acto, para operar casi un año integrado en la Marina de Australia

04 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Lágrimas. Besos. Y abrazos, muchos abrazos... La base naval de A Graña, en Ferrol, era escenario durante la mañana de ayer de un emotivo acto de despedida. El buque de aprovisionamiento en combate (BAC) Cantabria salía hacia un importante y, sobre todo, peculiar operativo.

En virtud de un acuerdo entre España y Australia, se integrará en la Armada de las antípodas desde el 13 de febrero, cuando llegue a Sídney, al 21 de diciembre. Casi un año. En palabras del almirante jefe del Estado Mayor de la Armada (Ajema), Jaime Muñoz-Delgado, una experiencia nueva y pionera para una unidad de estas características. Solo el buque escuela Elcano ha estado fuera de su base durante un período tan largo, aseguró.

Al mando, el capitán de fragata José Luis Nieto. A bordo, una dotación de 146 hombres y mujeres, la mayoría de procedencia gallega, que ayer aprovechaban los últimos minutos con sus familiares en mucho tiempo, aunque están previstas rotaciones para que puedan regresar al hogar al menos unos días durante el verano.

En cubierta de vuelo, pocos minutos antes de zarpar, el sol brillaba cuando el Ajema deseaba suerte a mandos y dotación para una misión estratégica para la Armada. Por muchos motivos. El Cantabria tendrá con la Marina de Australia durante su despliegue casi doscientos días de mar, entre navegaciones y ejercicios. Si permaneciese en su base en Ferrol, dados los recortes presupuestarios de Defensa, esas jornadas de adiestramiento y puesta a punto del barco serían muchas menos.

Pero hay otro telón de fondo. La Armada de Australia prevé encargar la construcción de dos buques de estas características, preparados para apoyar y aprovisionar a flotas en alta mar durante largos períodos de tiempo. El escaparate del Cantabria será determinante para que esas unidades puedan ser fabricadas en los astilleros ferrolanos de Navantia. Ejercerá, en este aspecto, como embajador.

En la cubierta de vuelo, formados durante el discurso del Ajema, también se encontraban la docena de miembros de la Marina de las antípodas que ya viajan en el barco hacia su país de origen para ir ambientándose en el manejo de equipos y, sobre todo, integrándose con la dotación española. «¿Saben hablar castellano?», «Yo creo que no...», «Pues habrá que ir espabilando para comunicarnos». Son algunas de las frases que se escucharon entre miembros de la dotación, al respecto, poco antes de zarpar.

Después de las ceremonias, las lágrimas, las fotografías y los vídeos, llegó el momento de soltar amarras. El Cantabria surca ya las aguas para desplazarse hasta el otro lado del mundo. Mientras su silueta se alejaba de la base naval de A Graña, la mujer de uno de los miembros de la dotación cruzaba los dedos y les deseaba «mucha suerte».

EN A Graña, (Ferrol) UN Jueves DE 10.15 a 11.15 horas