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Nino Soto PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

El ponte caldeano Gustavo Dacal forja a los jabalinistas del estado de Veracruz

14 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Gustavo Dacal abandonó Pontevedra después de 16 años como profesional de la jabalina. Hace seis meses puso rumbo a México para forjar a los lanzadores que representarán al país azteca en los Juegos Centroamericanos del próximo año. El oriundo de Ponte Caldelas y ex de la Sociedad Gimnástica hizo las maletas con un oferta de trabajo bajo el brazo. Firmó un contrato que le hubiese encantado haber pactado con la Federación Española de Atletismo.

El que fuera diez veces campeón de España pretendía formar a los jabalinistas españoles en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva, en colaboración con el entrenador de lanzamientos, Javier López Viñas. La idea no prosperó y el ponte caldeano cambió las orillas del río Lérez por el paisajístico pico de Orizaba, ubicado en Veracruz y el más alto del país azteca.

Trabaja para el gobierno autónomo de esa localidad, y a pesar de que reconoce que el nivel de los lanzadores mexicanos «es bajo comparado con otros de nivel internacional», el lanzamiento de jabalina es la excepción de la regla. Tres de los mejores jabalinistas de Veracruz ya han establecido marcas en los torneos Panamericanos, Centroamericanos e Iberoamericanos.

En la tierra de los mariachis, Gustavo Dacal busca que sus pupilos bailen samba y protagonicen alguna sorpresa en Río 2016. Pero antes de la cita olímpica, el de Ponte Caldelas se marca otros objetivos para sus lanzadores.

Las sesiones de entrenamiento que dirige están enfocadas de cara a la celebración de los próximos campeonatos nacionales, uno internacional en Estados Unidos, así como las pruebas clasificatorias para los Juegos de Centroamérica de 2014. «Aquí, la idea es que logren el pase al centroamericano dos de los lanzadores», detalla el plusmarquista nacional.

Lamenta, no obstante, que «no tenemos la disponibilidad de horario que nos gustaría» para entrenar en su centro de trabajo: las instalaciones deportivas de Orizaba. También hay escasez de material específico para lanzamientos, pero ese déficit se nivela «con sacrificio y esfuerzo».

Se levanta, dependiendo del día, a las 6 o a las 7 de la mañana para ponerse manos a la obra con el grupo de jabalina, así como con los lanzadores del equipo de discapacitados. A sus órdenes está, por ejemplo, la mundialista y paralímpica Ángeles Ortiz Hernández.

«Profe o maestro»

El trabajo matinal se extiende hasta las 12.30, y cada tarde, las sesiones van desde las 17 horas hasta las 20. A Veracruz «me adapté bastante bien», aunque reconoce que hay días calurosos «en los que me cuesta un poco, pero soy un todoterreno». Aunque no era un extraño en México -su relación con el país azteca se remonta a más de dos años cuando empezó a entrenar al jabalinista José Lagunes-, admite que «no soy capaz de acostumbrarme a que otros entrenadores me llamen profe o maestro». Sin embargo, Dacal puntualiza que lo que irrita al jabalinista «es la calma con lo que hacen las cosas». Precisa que «yo soy muy puntual, pero ellos hacen todo con con calma».

Pese a que disfruta del momento, Gustavo Dacal añora, mientras pasea por el malecón de Veracruz, a su familia, a sus amigos, a su grupo de entrenamiento en el Centro de Tecnificación Deportiva y a sus compañeros de póker. «También echo de menos a Viñas (entrenador) -subraya-. Sus entrenamientos y nuestras charlas».