Condolencias para un siglo

María Conde PONTEVEDRA / LA VOZ

FIRMAS

En 1913, Perfecto Feijoo recibió un aluvión de telegramas de pésame por Ravachol. Desde 1985, los pontevedreses siguen firmando por el loro

16 feb 2013 . Actualizado a las 15:54 h.

«Pontevedra ha perdido una de sus mayores celebridades...». Marcelino Vázquez lo afirmaba en una de las múltiples misivas de duelo que en 1913 recibió el boticario don Perfecto Feijoo tras la muerte de su loro Ravachol, y que se conservan en el Museo de Pontevedra. Su carta, con sello de la empresa Comisionistas Asentadores de Pescados Frescos y sus Derivados, llegó desde Madrid y sus palabras de consuelo no tenían desperdicio: «Ravachol -decía- se fue del mundo engañoso, convencido de que ahí ya no podía hacer nada, y se transformó en algo que quizá pronto llegue a divinarse...».

Pues casi. Un siglo después, pervive el luto festeiro por el loro. Los pontevedreses volvieron a abrir en 1985 un nuevo libro de condolencias por Ravachol, tras su bautizo y posterior entierro convertido en símbolo del carnaval. Desde entonces, cada año, ciudadanos y visitantes dejan escritos sus mensajes en la jornada de despedida al malogrado animal. Buena parte de estos libros los conserva el Concello, junto a otras pequeñas reliquias, como por ejemplo un ataúd con las cenizas del primer Ravachol incinerado en A Ferrería el citado año, o todos los trajes que ha lucido, colgados en sus enormes perchas.

Pero retrocedamos de nuevo un siglo atrás. La lista de telegramas que conservó Perfecto Feijoo y que legó a la Sociedad Arqueológica, predecesora del Museo, es bien larga. Entre los firmantes está el hermano de Ramón del Valle-Inclán, Carlos, que escribe desde Sagunto y se conserva otra copia de la postal de agradecimiento que le envió el farmacéutico.

Otro loro

Hay quien para confortarle sugiere «abrir una suscripción na misma botica para comprar coste o que coste outro loro da misma familia do Ravachol». Y Perfecto Barciela, del almacén de ultramarinos del mismo nombre, recuerda en una extensa carta lo apreciado que era el loro, «pues siendo el único de su clase aquí, lo mismo estimaba a un alto personaje que a un triste pordiosero; nunca se quiso significar como político ni llevó al juzgado a nadie, por cuanto repito es digno de todas las atenciones». Ofrecía además 5 pesetas para ayudar a sufragar los costes del entierro.

Es curioso, porque en uno de los primeros libros en los que a partir de 1985 dejan su estampa los pontevedreses, figuran supuestos coetáneos de aquella tertulia de la botica de A Peregrina, como Emilia Pardo Bazán o Casimiro Gómez, amén de las marquesas del Repollo y de la Coliflor o alguien que rubricó «El señor no firma porque es noble».

Pero a lo largo de los años la lista ha subido a miles de firmas, no solo de Pontevedra, el resto de Galicia o diversos puntos de España, sino también del extranjero. «Such a tragedy!» (Qué tragedia!), escribe una estadounidense, o «You are a very beautiful parrot» (Eres un loro muy bonito), añade Sigfried.

Una canaria apunta que el carnaval pontevedrés nada tiene que envidiar al de las islas y un uruguayo ofrece el «más sentido pésame a las viudas», mientras una barcelonesa se siente «afectadísima». Hasta testimonia su pésame más sincero el departamento de Documentación de la Universidad de Salamanca... Claro que se nota el trasvase a las nuevas tecnologías: «Llámame, estoy sin saldo», dice una viuda y, sobre todo, los buenos deseos: «Eu me encargo do viño que deixaches ¡Vai con acougo amigo!». Eso sí, muchos libros concluyen con un mismo mensaje: «Vémonos o ano que vén». Y hoy, en el lugar de la botica, se volverán a escribir...