La dignidad bien vale unos euros

nacho mirás SANTIAGO / LA VOZ

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Nacho Mirás

El Ateneo recauda fondos para adecentar la tumba de las Marías

21 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Ni Maruja ni Coralia Fandiño Ricart, las Marías, se merecen la tumba en la que descansan para siempre, una ruina en tierra identificada con el número 991 en el cementerio compostelano de Boisaca. La Voz de Galicia publicaba en su edición del pasado domingo un reportaje que describía el lamentable estado de conservación de la sepultura de unas hermanas a las que, sin embargo, se venera y se cuida en su versión esculpida por César Lombera en la Alameda.

La información ha servido para que el Ateneo de Santiago haya puesto en marcha una iniciativa que tiene como objetivo adecentar el túmulo.

En una reunión celebrada por la junta directiva de la entidad el pasado día 18, el Ateneo decidió iniciar una campaña pública de recogida de fondos para dotar de una lápida mortuoria la última morada de Maruja y Coralia. «As devanditas irmás -señala el Ateneo en un comunicado- forman parte da historia civil e da paisaxe cultural da nosa cidade».

Tanto los ateneístas como el conjunto de los ciudadanos de Santiago que deseen mostrar su solidaridad con esta iniciativa pueden realizar sus contribuciones en la cuenta corriente de Novagalicia Banco número 2080-0300-89-3040153448.

El Ateneo de Santiago, como entidad colectiva, inicia las aportaciones con cien euros, que ya han sido ingresados.

En la actualidad, la tumba se encuentra en tan malas condiciones que las losas que cubren la tierra se han hundido en el suelo. En la placa metálica que la identifica apenas se leen los trazos de los apellidos Fandiño Ricart, el nombre de Maruja, el de su hermano Antonio y el de la madre de ambos, Consuelo. Los sobrinos nietos de las Marías son conscientes del estado de abandono de la sepultura de las tías, pero carecen del presupuesto necesario para adecentar el lugar.

Maruja Fandiño Ricart nació en 1898 y murió en 1980. Coralia, que siempre quiso llamarse Rocío, nació en 1914 y fue enterrada hace exactamente treinta años junto a su hermana. Ambas formaron parte durante años del paisanaje característico de Compostela.

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